martes, 30 de diciembre de 2008

Capítulo 12: Aterrizaje (Relato de Seb)

Por suerte, los días pasaron más rápidos de lo que yo creí. Le pedí disculpas a Male y le expliqué todo. Ella me entendió y me perdonó. El resto de los días, prometí no volver a tomar alcohol y cuidarme todo lo que pudiera.

Ya era jueves. Mañana tenía que ir a buscarla al aeropuerto, decirle todo lo que la había extrañado y abrazarla muy fuerte. Después besar mis extrañados labios. Ya no podía esperar más. La llamé un par de veces y ella me contestaba diciendo que no sea impaciente y que ya faltaba muy poco.

Al fin, el día siguiente llegó. Fui con el auto lo más rápido que pude, y aprovechando que eran horas tempranas, en la que ningún coche se paseaba por ahí. Llegué al aeropuerto, entré y pregunté en donde tendría que esperar al vuelo donde ella llegaba. Me indicaron el lugar, pero me advirtieron que el avión aterrizaría unas cuantas horas después, cosa que no le di importancia.

Pasaron muchas horas, pero valieron la pena. Peor hubiera sido haber llegado tarde y perderme su aterrizaje. No, eso no valía la pena para nada.

Apenas ella bajó del avión, su sonrisa se hizo gigante y sus ojos se llenaron de agua. Corrí hasta donde estaba, y antes de que pudiera pisar el piso, la abracé y empecé a darle unas cuantas vueltas. Luego le dije fue horrible, que no pase otra vez, y ella me dijo nunca te voy a volver a dejar solo. Y sus palabras me calmaron. Ya estábamos juntos devuelta. Ya todo era mejor, igual que antes. O quizás mejor. Habría que averiguarlo.

Ella me pidió que urgentemente la llevara a algún lugar para pasar el resto del día conmigo. Y yo le propuse ir a un restaurante cercano. Nos despedimos de su mamá, quien ya sabía todo sobre lo nuestro, y nos fuimos con el auto.

Llegamos al restaurante, pedimos una mesa, nos sentamos y comenzamos a hablar sobre su viaje. Me contó que no miró a ningún chico y que no dejaba de pensar en mí. Que era muy lindo el lugar, las playas y todo, pero que había empezado a disfrutarlas cuando yo se lo dispuse. Me alegraba escucharla sentirse bien y recuperada. Y por suerte, no mencionamos lo del alcohol, porque ya habíamos acordado no hacerlo por teléfono. Supuse que fue mi peor error y que jamás iba a hacerle algo así.

En un momento, luego de terminar la cena, me propuso ir al campo de golf que había en el country. Acepté la propuesta, pagamos todo, y nos dirigimos al country en el auto. Puse uno de sus CDs favoritos y ella no paraba de cantar perfectamente las canciones. En un momento, paró la música y me miró con cara desafiante...

1 comentario:

  1. Es HERMOSA la historia Male, te super felicito.
    Me re enganche jajaj ahora vas a tener que escribir capitulos hasta que tengas 27 años jaja, te amo prima.

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