-A vos te gustaría que yo.. –hizo una pausa
-Qué!?
-Bueno.. que yo.. te invite a más fiestas o a salir?
-Ahm, sí! Obvio que me gustaría! Me encantaría!
-Ah, es genial! Porque a mi me encantaría poder verte mucho más seguido..
-Y a mi también..-me puse roja como un tomate
-Bueno.. llegamos –cambió de tema
-Aaaaay, qué lindo lugar!
-Viste? No puedo creer la plata que tienen algunos..
-Es la casa de tu amigo? –pregunté gritando
-Se..
-Woow! –exclamé demasiado sorprendida
Él bajó del auto, cerró la puerta. Yo estaba ya abriendo la puerta, pero él llegó antes y me agarró de la mano para ayudarme a bajar. No me gustaban las cosas cursis, pero no importaba mientras él lo hiciera. Fuimos de la mano hasta la entrada y él golpeó la puerta. Me sentía feliz, aunque estaba más roja que nunca. Salió el compañero de trabajo, que yo ya conocía. Ese tipo insoportable que se reía como un desesperado y tenía la cara más insoportable del mundo. Traté de sonreírle lo mejor que pude cuando me vio. Él me sonrió enseguida y lo codeó a Seb mientras le guiñaba el ojo. Entramos en la casa. Era magnífica. Perfecta. No como el dueño. La gente nos saludaba a medida que íbamos entrando. En el patio de la casa, hermoso como todo, había una especie de boliche. Luces de colores en todos lados y música que mover el vino en las copas.
-Quiere bailar, señorita? –me agarró de la cintura rápidamente
-Por supuesto! –no pude ocultar mi felicidad.
Bailamos bastante tiempo. Llegaron los lentos. Apenas sonó el primer tema, él dijo Uuuh y después me tomó de la cintura otra vez, obligándome con la mirada a que yo lo rodeara en el cuello.
-Cómo me gusta este.. –hizo una pausa otra vez
-Este qué?
-Este tema..
-Ah, no lo conocía.. está bueno
-No me gusta mucho para escucharlo, sino para.. bailarlo
-Ahh –me sonrojé demasiado
-Y con vos..
-Oh, mirá vos
-Ssse..
Se me acercaba. Se me seguía acercando. No quería pensar en otra cosa que en él. Esta vez no era un sueño. No había que desperdiciar nada. Era perfecto.
Y rozó sus labios con los míos. Pero fue todo lo que hizo. Miérda.
-Ehm.. perdón que los interrumpa –dijo un chico atrás de él
-Grr, dame un segundo –me susurró y se dio vuelta
-Agh, está bien
-Si? –le preguntó al chico
-Seb, te acordás de mi?!
-N-no.. perdoname..
-Ehm, somos compañeros de la secu!
-Como es tu nombre?
-Adrián
-Ah, sí, me acuerdo.. bueno, perdoname, pero después hablamos, sí?
-A-ah, sí, está bien –dijo el chico y se fue. Seb se dio vuelta y se encontró con mi cara.
-En qué estabamos? –me preguntó con la mirada más seductora del mundo.
-Ah, no sé, no te acordás?
-Uhm, obvio.. –se me volvió a acercar, pero esta vez no pudo ni rozarme los labios. Se encendieron unas luces cegadoras. El dueño de la casa estaba parado en una silla con un alta voz y todas las luces del enorme patio estaban encendidas. La música se había detenido. El amigo insoportable hablaba de que habían puesto una nueva mesa de quesos y fiambres para probar y que no dudáramos en ir a visitarla. Qué tontería. El me agarró de una mano y me apartó del lugar hacia un rincón con una cara de impaciencia pura.
-Me gustaría llevarte a algún lugar, donde estemos a solas..
-Pero.. en serio querés dejar la fiesta?
-Si está llena de gente insoportable que no le importa interrumpir, sí
-Jajaja, como vos quieras..
Me agarró de la mano, me llevó hasta donde estaba el amigo y le explicó que yo tenía cosas que hacer mañana y que nos íbamos. El amigo le insistió para que nos quedáramos, pero él no le hizo caso. Salimos del lugar muy rápido y nos subimos al auto enseguida. Aunque tenía cara de pocos amigos, me animé a hablarle.
-A dónde tenés planeado raptarme? –mi pregunta cambió su expresión a una sonrisa.
-Mm.. es una sorpresa
-Ay, dale.. no me gustan las sorpresas
-Esta te va a gustar
-Te puedo hacer una pregunta?
-No te voy a decir nada del lugar, eh
-No, es sobre otra cosa..
-Ah, dale
-Por qué no me dijiste que estabas enamorado de mí?
-Porque todo hubiese perdido la magia.
Me quedé helada. Eso era, él quería que todo fuese como un cuento de hadas. Nada podía ser más perfecto. Aunque no lo quisiera tanto así, era perfecto si era con él.
Llegamos a una ruta. Me empecé a alarmar. ¿A dónde me llevaba? ¿A las afueras? ¿Y si no llegábamos a tiempo para que mi mamá no me castigara?
-¿QUÉ? ¿A dónde vamos? No puedo llegar a cualquier hora a casa, eh!
-No te preocupes, no vamos a ningún lado fuera de la capital
-Ah, no?
-No, incluso ya estamos llegando.. mirá..
De repente, en uno de los costados de la ruta, justo donde él lo señalaba, había..



No hay comentarios:
Publicar un comentario