sábado, 31 de enero de 2009
Capítulo 17: Lluvia
Entonces, su mano libre comenzó a acariciar mi pelo en un recorrido sin sentido, y me pude dar cuenta, en ese momento, de que mi conciencia se había perdido. Tuve la suerte de que mi falta de respiración lo hiciera detenerse. Y decidió destaparme los ojos.
Nos encontrábamos recostados en la cama, de costado. Tenía una de sus manos en mi cintura y su cara muy próxima a la mía. Aquellos ojos del celeste más puro que podría existir, me miraban fijos. Aquella sonrisa seductora hacia la derecha, era solo para mí. Y ahí volvió la calma. Él se rió muy ruidosamente de mi alivio.
-Quién pensaste que era? –inquirió.
-No sé, pero me asustaste mucho.
-Es verdad, no tendría que haberlo hecho, pero fue muy interesante..
-Si hubiese sabido que eras vos, lo hubiese disfrutado más.
-Bueno, perdoname..
-Vos siempre estás perdonado.
Él sonrió con ganas y me dio un beso en la nariz. Me encogí de hombros y sonreí también.
-Me quiero ir de acá, tengo un lugar mejor.. –dijo de repente.
-Bueno, como vos quieras.
Nos levantamos inmediatamente de la cama y comencé a vestirme, ya que seguía en malla. Él me esperó en la puerta de la habitación. Cuando salí, él tomó mi mano y nos dirigimos en completo silencio al ascensor. Llegamos a plata baja, él se despidió del recepcionista y entonces fuimos al auto. Subimos, encendí la radio y arrancó.
-Me vas a decir a dónde vamos?
-Por supuesto que no. Sorpresa.
-Mmm.. como quieras, pero me voy a cansar de tantas sorpresas.
-No creo.
Aceleró un poco más y entramos en una zona llena de árboles, pasto y flores. Un bosque. Abrí los ojos como platos, y me dediqué a contemplar todo lo que se cruzaba en el camino. Seb detuvo el auto al lado de un árbol, y pude ver que a unos metros había un enorme claro iluminado por la inmensa luna que pendulaba en el cielo de esa perfecta noche. Me temblaron los hombros cuando una ráfaga de viento frío se abalanzó sobre nosotros. Sentí como sus manos apoyaban sobre mí un enorme saco negro. Sentí la necesidad de acurrucarme en su pecho, y me aferré a sus brazos. Él los cerró alrededor mío y apoyó su cabeza sobre la mía. El viento seguía soplándonos encima y sentí mi nariz helada. Era un momento precioso. Nos quedamos un buen rato así, y luego él acarició mi mejilla, alejándose hacia el auto. Encendió el estéreo y lo puso a máximo volumen. Comenzó a sonar una hermosa canción, perfecta para la situación y el lugar en el que estábamos. Pasados los primeros diez segundos, él comenzó a cantar, y una gota cayó sobre mi pelo. Había empezado a llover.
miércoles, 14 de enero de 2009
Capítulo 16: Supuesto "Restaurant"
-Male, hoy me gustaría encontrarme con los chicos, pero más me gustaría salir solo con vos.
-Está bien, yo no tengo problema..
-Bueno, hay que avisarles.
-Ahora la llamo.. pero, a dónde querés ir hoy?
-Me gustaría llevarte a Puerto Madero.
-A cenar? Dale!
-Sí, a cenar y algunas cosas más..
-Buen, después me contás, esperá que está llamando -dije yo, mientras sostenía el celular en la mano. Hablé con mi prima, le expliqué todo y acordamos salir la semana próxima, ya que ella tenía muy ocupada su agenda.
El resto de la tarde me la había pasado bañandome, arreglandome y todo lo que siempre hacía para que él me viera linda. Pero él siempre insistía en que me veía aun mejor al natural. Pero no era momento para pensar en eso. ¿Qué había querido decir él cuando dijo 'cenar y algo más..'? No podría saberlo hasta que llegara el momento. Pero mi ansiedad me estaba matando, como tantas veces lo hacía. De repente, la bocina interrumpió mis pensamientos. Me apresuré a salir, subí al coche, y nos dirigimos al lugar que él tenía planeado. Entonces no soporté más.
-Seb, te tengo que hacer una pregunta.
-Sí, decime..
-¿Qué es eso que querés hacer aparte de cenar?
-No te lo voy a decir, es una sorpresa.
-No me gustan las sorpresas, lo sabés.
-Bueno, esta sí.
-Seb! La ansiedad me mata, y eso me hace mal..
-Ah, no sé.. no voy a decir nada
-Uff
-Ya vas a ver
-Nu.
-Eso lo decís porque estas enojada, pero si te llego a decir, lo voy a arruinar todo.
-Bueno, como quieras..
-Genial.
Llegamos al supuesto "restaurant". Que parecía más un hotel que un restaurant. Pero antes de que pudiera preguntarle algo, él me susurró en el oído 'el restaurant está adentro del hotel' y ahí me aclaró las dudas. Pero.. debía de ser carísimo ese lugar. Y yo vestida tan simple.. recién ahora me daba cuenta que él estaba de traje. Me sentía tan ridícula que tiré de su mano hacia afuera del lugar.
-Qué pasa, amor? -inquirió él, con una mirada preocupada.
-Es que.. no me avisaste que íbamos a un lugar así, mirá como estoy..
-Malena.. estás hermosa, dale, entrá.
-No, prefiero ir a una parrilla!
-Male, no digas tonterías, lo único que importa es que estás acá conmigo. No importa lo que lleves puesto, es lo de menos.
-En serio decís?
-Sí, aparte no hay mucha gente.. y la mayoría va vestida común.
-Bueno, pero porqué viniste de traje?
-Porque sé que te encanta..
No! Cómo puede ser tan lindo!? Había días que no podía creer lo buena persona, lindo, hermoso que era. Era increíble. No se preocupaba por lo que yo llevara puesto y se preocupaba porque a mi me encante lo que él usara. Ayyyyy.
Aflojé mi mano y me puse al lado de él, sin soltarlo. Entramos en el hotel y un recepcionista nos indicó el camino para llegar. El hotel era hermoso. Muy lujoso. Y el restaurant que tenía adentro era espectacular. Y por suerte no había mucha gente y nadie nos miraba. Pedimos la comida al mozo y nos quedamos charlando.
-Qué pensaste la primera vez que me viste? -preguntó él, con mucha curiosidad en sus ojos.
-No sé, se me borró la mente.
-En serio?
-Sí, me enamoré enseguida de vos..
-Sabés que.. yo me di cuenta de que también estaba enamorado de vos.. pero no sabía como decirtelo. No nos conocíamos.
-Y si hubieses podido.. me lo hubieras dicho en el momento?
-Creo que sí..
-Si hubieses podido leer mi mente, lo hubieras hecho.
-Sí, supongo que vos también, no?
-Obvio.
-Jaja, es increíble que algunas cosas pasen, eh..
-Sí.. pero, perdón que cambie de tema.. qué es lo que querías hacer?
-Todavía no, Male.
-Ay, dios, no puedo más
-No dejaste de pensar en eso, no?
-Ajá.
-Male, si más pensás en eso, menos alegría te va a causar la sorpresa
-No me importa, ya te dije que no me gustan las sorpresas.
-Male..
-Qué?
-Hacelo por mí.
-B-b-bueno.
Él sabía que conseguía todo. Y a mi me encantaba dejarselo conseguir.
Terminamos de comer, nos levantamos y él pagó todo. Yo ya me estaba dirigiendo hacia la puerta de salida del hotel, pero él me hizo un chchchch y me hizo señas con el dedo para que fuera hacía donde él estaba. Me tomó de la mano y subimos uno de los dos ascensores cercanos a la recepción. Él apretó el numero 10. Nos bajamos y fuimos a una habitación con la letra C. Él sacó unas llaves doradas muy brillantes y abrió lentamente la puerta. Adentro, se encontraba una habitación muy muy lujosa, con un yacuzzi y una cama matrimonial. Además, había un esplendido balcón, que tenía vista de todo Puerto Madero. Me di vuelta para comenzar a retarlo por haber gastado tanta plata en mí, pero apenas lo hice, él chocó sus labios con los míos y comenzó a besarme desesperadamente. Como casi siempre lo hacía. Aferró su mano a mi cabello y me estrelló contra la puerta suavemente. Mi conciencia ya estaba perdida en la nada, pero él seguía. Hasta que tuve que apartarlo yo, ya que no se había dado cuenta de mi falta de respiración. Entonces empezó a reir y se apartó de mi. Mientras cerraba la puerta de la suite, me dijo que iba a buscar un par de cosas al bar del hotel y que en menos de dos minutos volvería. Entonces ahora que ya estaba sola, me decidí a explorar la habitación en busca de algún regalo o algo escondido, cosa que siempre venía de él. Pero mientras lo hacía, me encontré una bolsa de una marca de ropa muy cara, con una malla bikini blanca adentro. Supuse que la había comprado para mí, para poder meterme en el yacuzzi con él, entonces cerré la puerta del baño y me puse la malla. Lo hice lo más rápido que pude, ya que me había dicho que volvería pronto. Salí y miré hacía el cuarto. No estaba. La puerta de la suite estaba abierta. Pero él no estaba adentro. Aterrorizada, me dirigí lentamente hacia la puerta..
martes, 6 de enero de 2009
Capítulo 15: Encuentro
-Cuál?!
-Hoy me llamó mi jefe al mediodía, y me dijo que me iban a dar vacaciones..
-Y eso es una buena noticia? Que nos volvamos a separar?
-Vos te pensás que yo me quiero separar de vos?
-No sé.. suponía que no, pero-
-Dejame terminar.
-Bueno.
-Mirá, yo tenía ganas de proponerte que vengas conmigo, pero si no tenés ganas..
-¿QUÉ? ¿Yo?
-Sí..
-Aaaaaaay, me muero, me encantaría!
-En serio me decís?
-Pero.. obvio!
-Genial, porque tengo pensado algo..
-Qué?
-Te voy a llevar ya mismo a tu casa y voy a hablar con tu vieja sobre el viaje, pedirle permiso y todo eso.
-Me parece genial..
-Bueno, vamos?
-Sí, está bien..
Arrancó el coche y dejamos la heladería. En el viaje, no paraba de hablar del viaje, del lugar en donde pararíamos y todas las actividades que tenía planeadas hacer. Me gustaba tanto verlo así que llegué a pensar en que si mi mamá le diría que no, yo no podría soportar que se le fuesen sus ilusiones. No era algo en lo que me gustaba pensar. Creo que no volvería a hablarle a mi mamá.
Llegamos a casa. Saqué las llaves que tenía en el bolso y me apresuré a abrir la puerta. Mi mamá estaba viendo una película en el DVD y no me prestó mucha atención. Sólo en el momento en que le dije Seb quiere hablar con vos, se dignó a mirarme. Su sonrisa se ensanchó y me volvió a guiñar el ojo. Me ponía incómoda esa reacción. Pero justamente eso era lo que menos importaba.
Lo hice pasar a Seb y después de captar una seña que me hizo de dejame que hable con ella a solas, me fui a mi cuarto directamente. Esperé unos diez minutos a que terminaran de discutir el asunto, hasta que una golpeadita a la puerta de mi habitación me hizo interrumpir lo que hacía para distraerme. Abrí la puerta y ahí estaba mi mamá. Traté de leer la expresión de su cara, pero no lo logré. No había expresión ni de tristeza o alegría. Probablemente fuera de aceptación. Me dijo que Seb quería despedirse y que estaba en la puerta. Antes de escuchar la última palabra, salí enseguida hacia la puerta. Allí estaba él. Apoyado en su enorme y lujoso auto negro, sin dejar de mirarme. Su sonrisa reflejaba una combinación de felicidad y satisfacción. Él siempre conseguía lo que quería, pensé. Me acerqué hasta él y atiné a preguntar:
-Y? Qué te dijo?
-No se nota por mi expresión?
-Que sí?
-Sí!
-Aaaaaaaaaaay! No lo puedo creer!
-Sí, yo tampoco.. al principio fue un poco difícil de convencerla, pero después se dio cuenta que yo no quería otra cosa que estar con vos, y no se pudo negar.
-Cómo sabés eso?
-Me lo dijo, jajaja.
-Qué tierno, viniendo de mi vieja..
-Jaja, es la vieja más copada que conozco, en serio.. y además te entiende demasiado.
-Puede ser..
-Bueno.. me tengo que ir, tengo sueño y no me quiero dormir en medio de la autopista.
-Sí, te conviene..
-Mañana hacemos algo?
-Qué? Salir?
-Dale.. tengo un lugar nuevo que te va a encantar
-Bueno, lo que vos quieras
-Sabés algo?
-A ver.. qué?
-Te amo.
Me estremecí toda. Por extraño que pareciera, era la primera vez que me lo decía. Por lo menos así directamente. Era algo mágico escuchar esas palabras. Parecía que el mundo se había detenido para que yo pudiera entender si habían salido realmente de su boca. Y así era.
-Vos no te das cuenta.. pero yo te amo muchísimo más.
-No lo creo.. pero no empecemos a discutirlo ahora..
Me tomó de la cintura, como ya tantas veces lo había hecho, entonces me dejé llevar por sus labios. Después, me soltó un minuto después y se despidió con una sonrisa que me dejó ciega y obviamente, atontada. Me fui a dormir bastante comforme esa noche.
En la mañana, mi mamá ya me tenía listo el desayuno, algo bastante raro. Supuse inmediatamente que quería hablar conmigo sobre el viaje. Me senté al lado de ella y me tomé el desayuno. Empezó a hablarme de que le agregraba saber que me sentía feliz con Seb y que ella sentía que éramos directamente el uno para el otro. Todas esas cosas eran demasiado raras. Pero me alegraba que las dijera. Pensé que haber hablado con él le había cambiado sus ideas con respecto a lo que yo necesitaba. Y me parecía muy bien todo eso. Luego de que terminé de hablar con ella, miré la hora en el microondas y el reloj decia 10:56. Mi mamá se dio cuenta de lo que estaba haciendo y me dijo 'te llamó hace media hora.. se perdonó mil veces porque no quería despertarte y me dijo que lo llamaras cuando te despertaras'. Me reí mucho, Seb se hacía cargo muchas veces de cosas que no valían la pena tanto como para disculparse. Me encantaba su forma de ser, como todo él. Lo llamé enseguida y me pasé como una hora hablando por teléfono, mientras soportaba las señas de mi mamá, amenazando que me cortaría el cable del teléfono si no dejaba de gastar. Él no dejaba de decir que tenía planeadas tanto las vacaciones que no pensaba dejarme aburrirme ni un segundo. Era todo tan hermoso con él. Al final, terminé cortando rápido la conversación porque las amenazas iban de mal en peor, y él me recordó que esta noche teníamos que salir. Me dijo que me pasaría a buscar a las nueve y que esté lista, ya que había reservado el lugar.
El día se pasó volando y cada vez estaba más ansiosa por la salida de esta noche. Había reservado los asientos en un restaurant y eso significaba que era uno importante. Me puse lo mejor que tenía y me maquillé como mejor pude, pero discretamente. Ya estaba lista.
La bocina sonó inmediatamente y me apresuré a salir. Subí rápidamente al coche, y apenas lo hice, arrancó el auto. Me dijo cómo estás, hermosa? y le respondí. Me molesté un poco porque no nos pudimos saludar bien, pero me acordé que había hecho la reservación y había un horario que cumplir. Llegamos pronto al lugar y él dijo su nombre y número de documento para que le dieran la mesa. Lo reconocieron enseguida y nos condujeron hacia donde ésta se encontraba. El lugar era precioso. Las luces eran bajas y tenía las paredes de un color bordó. Las ventanas eran de pared completa y los vidrios eran polarizados. De fondo sonaba una banda de jazz moderno que aunque no me gustara, quedaba perfecta con el lugar. Al final, después de llegar a nuestra mesa, nos sentamos. Él se volvió a parar y se sentó al lado mío, y me saludó bastante bien. Otra vez sus labios frenéticos me sacaban la respiración. Tuvo que detenerlos cuando una mesera se nos acercó. Él no le prestó atención, pero respondió a todas sus preguntas. Yo la miré y me pude fijar que a él lo miraba con una cara angelical, como esperando que cruzara sus ojos con los de ella. Pero en ese momento, me miró de reojo y su cara se convirtió en una expresión de pura envidia y celos. Qué mas daba, era solo alguien que a él no le interesaba. En ese momento, tuve la necesidad de ir al baño. Entonces le avisé y él me tomó de una mano y me dijo volvé rápido, ya te estoy extrañando y con esa frase, me dieron ganas de no ir a ningún lado, pero tenía que hacerlo. Me dirigí al baño y en la puerta había una chica, que a medida que me iba acercando a ella, me miraba como si fuera alguien conocido. Y ahí me di cuenta de que sí lo era. Era Abril, mi prima. Abrí los ojos como platos al verla, ya que era bastante inusual un encuentro entre nosotras que no hubiese sido en la casa de ella. La saludé inmediatamente y nos pusimos a hablar durante un ratito, porque mi urgencia por ir al baño nos interrumpió. Ella me esperó afuera y luego seguimos hablando mientras íbamos juntas a la mesa. Seb de lejos me miraba con una ceja levantada, como si recién me hubiese hecho una amiga nueva. Los presenté a ambos y empezaron a hablar como si ya se conocieran. Luego, ella me contó que estaba con un amigo y que se iba a preocupar si no le avisaba que me había encontrado y todo eso. Se fue por un rato y entonces aproveché a comer un poco, ya que la comida ya estaba en su lugar. Hablamos con Seb un poco y le advertí que tuviera cuidado con la mesera porque lo miraba mucho. Él se empezó a reir demasiado, que sentí que lo gritaba. En ese momento, volvió Abril con su amigo y les ofrecimos sentarse al lado nuestro. Nos pusimos a hablar con ellos todo el resto de la cena. Fue una noche diferente, pero divertida.
Capítulo 14: Reacción Desesperada
En la pantalla del celular decía:
Tngo muchsi+ gnas d vrt♥
De inmediato, apenas terminé de leer el mensaje, un suspiro muy profundo se me soltó automáticamente, como en las películas románticas. Era obvio que yo también quería verlo, así que le respondí el mensaje.
Yo tmb! Dnd ns vmos? :)
Esperé unos diez minutos a la respuesta, ya que siempre era ese tiempo exacto el que tardaban sus mensajes. Cada vez que me llegaba algún mensaje, mi corazón dejaba de latir y no podía pensar en que fuera alguna otra persona que él, quien me lo mandara. Siempre era así. Pensé varias veces en ir al cardiólogo.
N dnd qieras, t paso a buscar y tomams hlado, dale?
Le respondí rápidamente y le avisé a mi mamá que iba a salir con él, cosa que ella aceptó como siempre y me guiñó el ojo. Supuse que era porque ya se había enterado de lo nuestro. Pero no me molestó. Lo extraño fue ver que a ella no le molestara, cuando yo estaba saliendo con un chico de 19 años, y no uno de mi edad. Un chico que ya trabajaba, que podía tomar alcohol y también ir a ciertos lugares a los que yo no puedo. Era bastante extraño. No creía que ella siguiese pensando que era un chico de segundo año. No era demasiado creíble.
En los siguientes veinte minutos desde que había hablado con mi mamá, me los pasé decidiendo qué me iba a poner, si me iba a maquillar o no, pero todas esas dudas se me aclararon cuando me di cuenta que sólo íbamos a tomar un helado.
Me puse lo más común que encontré, algo como para poder salir y pasar desapercibida. Odiaba llamar la atención, me molestaba mucho. Y todavía no sabía si, con alguien como él al lado mío, no pasaba bastante. De repente, todos mis pensamientos se esfumaron y mi corazón volvió a detenerse apenas escuché la bocina. Aquella bocina que llamaba tanto mi atención. Ruidosa, pero a la vez satisfactoria. Era como un llamado de los ángeles. Traté de recuperarme un poco, me calcé mis sandalias nuevas, me despedí de mi mamá y salí rápido de la casa, antes de que a ella se le ocurriera salir a saludar. Abrí la puerta del lujoso auto negro y me senté en el asiento de acompañante. Él estaba en el asiento del conductor, mirándome con esa sonrisa. La que me ponía los pelos de punta y no me dejaba respirar a veces. Y la sonrisa esperaba algo. Sin perderla de vista, me di cuenta que cada vez estaba más cerca de mío y que me hacía sonreír a mi también. Cuando me quise dar cuenta, su sonrisa rozaba la mía. Y se convertía en algo desesperado que buscaba un poco de consuelo en mis labios, que quedaban inmovilizados por mi falta de respiración. Y supuse en ese preciso momento, que tendría que devolverle esa desesperada reacción, por lo menos para que no se molestara. Lo hice. Duró un largo rato. Tanto que agradecí que los vidrios eran polarizados y que ningún miembro de mi familia podía vernos. Pero entonces pensé que mi mamá saldría a ver por qué no nos íbamos, y a duras penas, aparté mis labios de los suyos. Él reaccionó demasiado bien, como si eso hubiese sido algo que esperaba hace mucho. Me sonrió una vez más y comenzó a conducir. Traté de sonreírle también, pero estaba demasiado tonta como para hacerlo. Siempre quedaba en ese estado. Y me preocupaba que a él le pareciera una exageración, pero no lo era.
Todo el viaje pasó en silencio, salvo por una música muy tranquilizante que quedaba de fondo y los ruidos de la ciudad. Y al fin, llegamos a la heladería. Era una especie de lugar muy ambientado a la noche. Tenía una terraza con unos vidrios negros y plantas de color verde oscuro. Nos dirigimos hacía ahí, luego de comprar los helados en la parte de abajo. En aquella terraza, no había nadie. Nada más nosotros. Era prácticamente todo lo que necesitaba. Me senté en una silla frente a él, así podríamos hablar mejor. Me contó de cómo le había ido en el día, que ahora me extrañaba todos los días y que le parecía que un mes era demasiado sin mí. Pensé, mientras me decía todo esto, que a él no le vendría nada mal vivir conmigo. Y a mí tampoco, obviamente. Pero mis papás no me dejarían. Eso también era obvio, y también odioso. Como si me hubiese leído el pensamiento, me dijo:
-Me encantaría poder vivir con vos, me solucionaría la vida.
-Me leíste la mente.
-Jajaja, mirá vos.
-A mi también me solucionaría la vida..
-Lástima que seas menor de edad y que tus viejos no me conozcan demasiado.
-Igual no creo que te dejaran, eh..
-No, ya sé. Eso es lo que más me duele.
-Que no te dejen?
-Que todavía sé que sos de alguien más.
-Qué.. de mis viejos decís? Ay, no puede ser..
-Mirá, mis viejos ya no me joden desde que cumplí los 17. Es demasiado tiempo para cambiar, no?
-Sí, tenés razón.
-Y, es así.. así que vas a tener que aguantar un poco a que me acostumbre.
-Te puedo esperar toda la vida, y si no te acostumbrás, no me importa.
-Sos la persona más linda que conocí, sabías?
-Vos también lo sos para mí.
-Cursilerías.
-Me encantan.
-Si tanto te gustan, me puedo pasar toda la noche diciéndolas.
-Dale, yo no tengo problema.
-Comé el helado, se te derrite.
Solté una carcajada y le obedecí. Luego de que ambos terminamos los helados, nos pusimos a hablar de nosotros, y de todas las cosas tontas y amorosas que él me había prometido. Estuvo tanto tiempo diciéndolas, que un mozo del lugar nos dijo que estaban por cerrar. Nos retiramos sin dejar de reírnos por todo lo que habíamos tardado y nos subimos al auto.
-Te tengo que llevar a tu casa..
-Agh, de verdad?
-Male, son las doce y media.
-Y? Es temprano para mí.
-Para tu mamá no, seguro se tiene que acostar temprano para ir a laburar.
-Dios, odio eso.
-Bueno, no te preocupes porque..
-¡¿QUÉ?!
-Tengo una sorpresita..
jueves, 1 de enero de 2009
Capítulo 13: Campo de golf
-Quiero saber.. me vas a cumplir lo que me prometiste? –inquirí desafiante.
-Lo del alcohol? Sí, por supuesto..
-Pero.. por qué-
-Mira, son cosas que a veces me pueden. Como soportar que te hayas ido y darme cuenta que en un mes no te iba a tener a mi lado. No era capaz de tragarme todo eso sobrio.
-No me gusta como suena eso
-No te preocupes, creo que fue el peor error de mi vida y lo reconozco.
-Yo confío en vos
-Y me encanta que lo hagas, hermosa, no te preocupes, no hay nada más importante que vos.
-En serio lo decís?
-No te tendrían que quedar dudas..
Apoyé la cabeza sobre su hombro durante dos segundos y suspiré fuerte para que él lo escuchara. Después le di un beso en la mejilla y apreté el botón del estéreo para seguir escuchando música. Él se quedó sonriendo hacia delante, como si estuviera orgulloso de lo que había dicho.
Unos cinco minutos después, llegamos al campo de golf. Desde aquellos días fuera del país, me había imaginado este regreso todas las noches. Incluso no me habituaba a que él no me pasara a buscar para mirar las estrellas juntos. Él me tomó de la mano y me condujo hacia la gran colina. Sin dejar mi mano, se las arregló para sentarse en el pasto y ayudarme a hacerlo. Luego, automáticamente, acostamos el resto del cuerpo. Lo había extrañado tanto.
-Creo que todavía no me diste el beso de bienvenida..
-Estaba guardándolo para otro momento..
-Ah, crees que va a ser mejor que ahora?
-Por ahora, lo supongo
-Me dejas con la intriga..
-Me encanta hacer eso
-..y con las ganas.
-No seas impaciente, te va a encantar.
-Voy a tratar.
-Bueno, cambiando de tema.. en exactamente treinta segundos, los regadores van a empezar a funcionar.
-Y?
-Tenés ganas de ir a recorrer el campo conmigo?
-Todo el campo?
-Sí.
-Solos?
-Sí, claro
-Mojándonos?
-Y, sí..
-VAMOS YA!
-Jajajajaja, me imaginé algo así.
Dos segundos después de poder pararnos, comenzó la lluvia de regadores. Él me agarró de la mano y empezó a correr conmigo al lado. Nos mojábamos y al mismo tiempo, el viento nos pegaba en la cara. Mi alegría se volcó en una risa. Él se dio cuenta y me acarició la mano. Luego, hizo de cuenta que se caía por un charco y me tiró encima de él. Me corrió el pelo mojado de la cara y me besó mis húmedos labios. Las gotas que caían de su pelo me parecían plumas y todo en mi mente se perdía. Exactamente como antes. Mi conciencia ya no estaba. Cuando terminó, me miró a los ojos y me dijo:
-Bienvenida
-Creo que me voy a desmayar.. ahm.
-No, por favor, ahora no..
-Es una expresión
-Entonces voy a continuar..
Me acercó brutalmente hacia él y me sostuvo el rostro con sus dos manos heladas del frío. Fue nuestro mejor beso. En el mejor lugar. En el mejor día.
Luego, me agarró de la mano devuelta y me llevó a correr un poco más en el campo. Era totalmente de noche. Me advirtió que me apurara porque enseguida terminaría aquella lluvia. Le hice caso y traté de disfrutar todo lo que pude. Ya sentía que no había más problemas. Que ya no había de qué preocuparse. Todo me resultaba tan fácil al lado de él. Y todo lo que quería, era volver a ser feliz.
Más tarde, me llevó a casa, ya que no había pedido permiso para quedarme a dormir y encima tenía que desempacar todo. Me llevó toda la mañana siguiente hacerlo y no pude saber de él. Escuché que mi celular había recibido un mensaje, pero como estaba muy ocupada, no lo pude leer. Luego de almorzar, mi mamá me dijo que me daría un respiro y que mañana seguiríamos con la valija. Enseguida fui corriendo al celular para leer el mensaje. En la pantalla del celular decía..


