Pero.. ¿Qué pasó? Nada. No pasó absolutamente nada. Eran las 12:51 del mediodía, estaba muerta de calor en mi cama y mi ventilador estaba apagado. Pasaban cinco colectivos de la línea
Era martes. Ni siquiera había empezado ese día que yo había soñado. Bueno, sí había empezado, pero no para mí. Las alternativas eran otras en ese momento. Las únicas que me convencían eran las que yo pensaba que me había agarrado una conmoción cerebral y no había ido al colegio por un día, y quizás, ya era miércoles. No, puro delirio.
Me levanté de una vez, tomé el desayuno, me duché. Abrí el mail, le mandé la foto a Seb. No hubo respuesta automática. Quizás los revisaría después. Yo tendría que seguir mis cosas. Comí a eso de las 13:30 y miré una película que estaban dando en la tele. No era interesante, pero no tenía nada que hacer. Se me ocurrió conectarme al Messenger. Eran las 14:50. Hablé con un par de amigas. Me fijé en mi mail. Nada, no había respuesta aún. Se hicieron las 15:10. Me preparé todo para salir a la hora de siempre. Me arreglé un poco, me delineé apenas y salí. 15:30 justo. Me tomé el 135. Después el subte. Me subí al primer vagón. No había gente, muy poca. Mordí un pedazo del alfajor que había comprado. Pasó Loria. Plaza Miserere. Todo bastante normal. Llegó a Pasco. A la primera persona a la que ví subir en medio de toda esa multitud, fue a él. Todo su pelo rubio brillaba, ni un mechón desentonaba. Sus ojos azules atentos, me buscaban. Y yo no dejaba de vigilarlos. Mi expresión era horrible. Me faltaba nada más que se me cayera la baba. Qué vergüenza. Él, que parecía un dios del Olimpo, y yo una simple estúpida embobada que soñaba con él. Esta vez, había algo diferente. No llevaba su traje negro y elegante de empresario. Se había vestido normal. Llevaba una camisa a cuadrillé roja y negra, un jean negro recto, y unas zapatillas Adidas blancas, con las 3 tiras azules. Estaba perfecto.
En ese momento, en que yo lo apreciaba como si fuera el mismísimo Damon, él me encontró:
-Maaale! Te estaba buscando!
-Jaja, hola!- fue lo único que pude responder, mientras él se sentaba y me daba uno de esos besos en la mejilla que me dejaban muy roja.
-Y? Cómo te fue con tu mamá?
-Bien, no me retó ni nada..
-Ah, genial! Pero.. le dijiste que volviste conmigo?
-No.
-Jaja, no te animaste?
-No me dejó hablarle! Apenas le dije que la combi se había ido sin mi, se puso a llamar al conductor y amenazarlo..
-Y, las madres son así..
-Qué se yo..
-Y que tenés hoy?
-Uh, materias re pesadas..
-Tuviste mucha tarea?
-No, nada..
-Ah, genial
-Sí.. pero más genial es como te viniste vestido hoy!
-Jajajajajaja, gracias..
-A qué se debe?
-Hoy no tuvimos trabajo porque había desinfección en el edificio, asi que me vestí normal, como te prometí..
-Ay, que bueno!
-Sí, viste..
-Pará..
-Qué pasa ahora?
-Osea que aunque no tenías que ir a trabajar, igual viniste en el subte?!
-Ssss.. te molesta, no?
-No! Me encanta que viajes conmigo (Ups, se me escapó), pero no podés hacerlo si no tenés razón!
-Si que puedo, y sí tengo razón
-A ver.. cuál es tu razón?
-Vos.
-¿Yo?
-Sí
-Pero.. yo no tengo nada que ver..
-Sí, mirá.. me caes muy bien y creo que hasta somos amigos.. tengo razones para no verte?
-No, bueno.. está bien
-Jaja, viste..
-Dale, bajemos..
Ya estábamos en Perú. Hace mucho que no me daba cuenta cuando llegábamos. Siempre estaba muy ocupada pensando en él o mirándolo. Pero esta vez, no había entendido mucho el significado de sus palabras; creo que hasta somos amigos.. ¿Cómo “creo”? Somos amigos! Más que eso.. supongo.
Caminamos al colegio, él no paraba de contarme cosas sin sentido, todas cosas sobre su trabajo, la desinfección, las quejas que tenía. Ya enserio parecía mi papá. No me sentía cómoda. Pero en un momento, la palabrería se cambió por un hasta que te conocí. ¿Qué? ¿Estaba escuchando bien?
-Perdón, me explicás esa frase.. estoy un poco perdida
-¿Qué, lo de que te conocí?
-Sí
-Ah, que siento como que sos esa amiga que me venía faltando, esa persona que comparte gustos conmigo, que puede hablar conmigo, todo eso..
-¿Eso pensás de mi?
-Emm.. sí
-Ah
-¿Hay algún problema? ¿Vos querés algo más que eso?
No! ¿Se habrá dado cuenta? No, no puede ser.. no! Se me arruinó todo. No, esperá.. todavía le puedo contestar. Pero.. ¿qué le contesto? Ya sé, lo rechazo un poco con cara de mala.
Él se me puso en frente, bloqueándome el camino.
-No, dejame caminar- le dije mientras lo empujaba hacia un costado
-Porque si decías que sí..
Cerré la boca. Me di vuelta para ver la cara que tenía. Tenía una sonrisa enorme, satisfecha. Buscando algo más de mi. Pero no lo iba a conseguir.
-Mirá, no me interesa, ok?
-Yo se que sí
-Te estás volviendo molesto..
-Perdón.
Se recuperó totalmente, había vuelto a ser el Seb de antes. Tenía esa mirada curiosa y no dejaba de sonreír, pero tímidamente.
-Te acompaño a la entrada..
-Está bien.
Fuimos hasta la entrada, pero el colegio estaba cerrado. Había un cartel pegado a las rejas..



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