domingo, 24 de mayo de 2009

Capítulo 31: Estado de estupidez.

Pero su quebrada voz inglesa me interrumpió todo.

-Eh.. are you gonna give me that shit? (Eh.. me vas a dar esa mierda?).

No me salía la voz. Estiré la mano para alcanzársela. Pero él no la agarró. Se quedó mirándome, esperando una respuesta. Tenía sus ojos celestes cansados puestos en mí, y su boca medio abierta, sin darse cuenta. Era la cara que más me gustaba. Me estremecí por la vergüenza y dejé que el tiempo pasara.

-So you’re my neighbou, hah. (Así que sos mi vecina, jah.) –dijo, como olvidando la llave.

-Ye-es, I am. (Sí, yo soy.) –contesté tartamudeando. Cómo odiaba tartamudear.

-Hah, It’s ok. I apologize. (Jah, está bien. Te pido disculpas.) –me dijo.

-Why? (Por qué?) –pregunté, olvidando la queja que él había hecho.

-Because I thought that you were Andy, sorry. (Porque pensé que eras Andy, perdón.) –se disculpó.

Sonreí en ese momento y él me imitó. Seguía muy nerviosa y era incapaz de moverme. Me seguía mirando, y aunque me encantaba, trataba de escaparlo. Unos segundos después, su sonrisa se borró del rostro, y su boca volvió a la posición de antes. Se acercó un paso hacia mí. Mi corazón latía cada vez más. Él se acercaba un paso más. Y otro. Y otro. Así, hasta tenerme a 50 centímetros. Y yo sentía que se me salía el alma. Cuando detuvo su paso, se le dibujó una sonrisa satisfecha en el rostro. Me parecía conocer esa cara. Agarró las llaves de mi mano, se las guardó en el bolsillo, y apretó el botón del ascensor, que estaba a un metro de nosotros. Me congelé. Llegó el ascensor. Él se subió. Yo sabía lo que quería. Quería ir corriendo, abrazarlo, decirle todo lo que sentía por él, no soltarlo jamás. Pero mi cuerpo no me respondía. Se nublaba.

-Ah, are you gonna get in?(Vas a entrar?) –me preguntó.

-Oh, yes. (Oh, sí.) –contesté, y apuré a mi cuerpo para llegar antes de que se cerraran las puertas. Él las detenía con la misma mano que tenía el cigarrillo prendido. Entré en el ascensor y me puse a un metro suyo, tímidamente. Él sacó la mano y las puertas se cerraron. Mi mente se nubló y sólo quedó una cosa. Estaba en un ascensor, a un metro de Liam Gallagher. Un ascensor. Intenté recuperar la conciencia.

-Nice t-shirt. (Linda remera) –dijo. Me acordé de mi remera de Oasis, y me lamenté la vida porque no él no me odiara en ese instante.

-Thanks. (Gracias.) –respondí apuradamente, sin mirarlo.

Pero él lanzó un huhh y apretó el botón de STOP del ascensor. Me asusté, y atiné a gritar, pero su mano tapó mi boca.

-You know, you’re a very strange one. (Sabés, sos muy extraña.)

-I’m sorry, I’m nervous. (Perdón, estoy nerviosa.)

-But.. You don’t have to. (Pero.. no tendrías.)

-Yes. I feel so stupid. (Sí. Me siento tan estúpida.)

-Haha, I understand you. (Jaja, te entiendo.)

Se reía ruidosamente. Aún con acento inglés. Sentía tanto por él, que no podía creer que estuviera quita, tranquila. Siempre me imaginaba que mi encuentro con él habría sido algo muy ruidoso. Pero parecía que no. Me había paralizado y compactado en un estado de estupidez. Él sabía lo que yo sentía, y no hacía falta decirlo. Pero de alguna manera, lo necesitaba.

Sin preguntarlo, estiró un brazo y me lo puso sobre el hombro. Y a mí, sin previo aviso, se me cayó una lágrima.

Capítulo 30: Llaves.

Me quedé en la puerta para escuchar si salía de la habitación, pero sólo escuché unos golpes en la puerta de al lado. Afiné el oído, y me concentré para saber quién era realmente..

-Excuse me, sir. It’s the lunch time and your brother is calling you, sir. (Disculpe, señor. Es la hora del almuerzo, y su hermano lo está llamando, señor.) –anunció la voz de un empleado, dirigida a mi malhumorado vecino.

-Ok, thank you, goodbye. (Ok, gracias, chau.) –contestó rápidamente.

Pude escuchar que el empleado se disponía para irse por el ascensor, pero los pasos apurados del hospedado lo hicieron detenerse.

-Can I ask you something? Who’s in the 94? Because I think he doesn’t let me sleep. (Te puedo preguntar algo? Quién está en la 94? Porque creo que no me deja dormir.) –dijo mi vecino, y en ese momento se puso la piel de gallina.

-Oh, I think there’s a teenage couple, sorry sir, I’m going to tell them to not disturb. (Oh, creo que hay una pareja adolescente, disculpe, señor. Les diré que no molesten.) –contestó el empleado, que según sus pasos, se acercaba a mi puerta. Me alejé de la puerta, y en un intento de llegar al baño caminando al revés, me choqué con Seb.

-Perdón! –dije, sin poder ocultar mi miedo.

-Qué pasó? –inquirió él enseguida.

-Nada, nada, quiero ir al baño.

-Male, decime.. los viste?

-Emm.. algo..

Toc toc toc.

-Uh, quién será ahora? –preguntó él, mientras se dirigía a abrir la puerta.

-Asddd. –atiné a decir.

-Sí, qué tal? –dijo mi novio, dirigiéndose al empleado.

-Sí, señor, me comunicaron del cuarto 93 que aquí había ciertos disturbios que no dejaban descansar a los hospedados.

-Oh, no lo creo, estuve aquí todo el tiempo y no ha pasado nada. –respondió extrañado Seb.

-Bueno, mil disculpas, señor. –dijo el empleado, y cerrando la puerta despacio, se fue. Seb me miró con una cara de mucha sospecha. Levantó una ceja y cruzó los brazos.

-Male, qué estuviste tratando de hacer?

-Nada, sólo lo escuché hablar con alguien por teléfono y me dio curiosidad.

-Ajám, nada más?

-Bueno, y me reí un poco fuerte.

-Ayy, dios. Este flaco es medio insoportable, lo sabés.

-No le digas así, malo.

-Buen, no te das cuenta que te quiso sacar del hotel porque te reíste?

-No creo que quisiera eso, aparte no sabe quién soy. Puede pensar que soy un gordo pelado que no le importa nada.

-Jajaja, qué estupidez.

-Bueen.

-Conseguiste el analgésico?

-Siiiiiii, más que eso!

-Qué?

-Me crucé con Gem en el ascensor!

-NOOOOO!

-Siiiiii, todavía no lo puedo creer!

-Y? Qué te dijo!?

-Nada, hablamos un poco, me acompañó al bar, me pidió el analgésico y me dio un beso!

-Ejem.. en donde?

-En el cachete, amor.

-Mm, menos mal. Ah! Me quiero imaginar que si te cruzás a Liam, no te le vas a tirar encima, no?

-Aggggh, no sé.

-MALE!

-Mentiraaaaaaaa, si ni siquiera me va a mirar!

-Qué no? Ese es un mujeriego.

-Nah, yo soy chiquita.

-Dah, como quieras. Vos ya sabés.

-Jiji.

-Bueno, me voy a comprar algo abajo.

-Puchos no, eh.

-No, puchos no.

-Bueno, andá tranquilo –sonreí.

-Te quiero, portate bien, sí?

-Sí.

Seb abrió la puerta y salió rápidamente. Parecía que necesitaba algo urgente. Yo salí a la ventana que daba a la calle, y la abrí. Apenas lo hice, se empezaron a escuchar unos gritos de gente que creía que yo era alguno de los de la banda. Cerré enseguida, y la multitud dijo Uuuuh conjuntamente. Me reí exageradamente, pero me acordé que a mi vecino le molestaba, y me tapé la boca. Agarré mi campera, escribí una notita en un boleto que tenía en el bolsillo y la dejé arriba de la cama. Abrí la puerta, y salí al pasillo. Desierto. No había nadie. Me agarró una sensación de escalofrío cuando pasé por la puerta de la 93, imaginándome que de allí podría salir una persona demasiado especial para mí, y quizás, cumplirme un sueño. Sacudí mi cabeza intentando deshacer cualquier tipo de ilusión. Escuché algo. Trac trac. Una manija. Me di vuelta.

Alto, pelo muy corto, saco negro, jeans azules. Un cigarrillo largando humo entre los dedos. Un odioso anillo dorado. Estaba de espaldas, cerrando la puerta. Cada dos segundos largaba un fucking, ya que le costaba cerrar. Mi risa, mi respiración y mi conciencia se contuvieron. Me quedé parada en el lugar en el que estaba. Inmovil. No había nada que pudiera hacer.

Luego de un rato, pudo terminar con la llave, pero estaba tan enojado que la revoleó hacia atrás. Me roseó el brazo y pensé estar soñando. Me agaché apenas escuché el ruido de las llaves caer, y rápidamente las levanté. Él estaba ahí. Ya en frente mío. Me miraba a los ojos, cansado y malhumorado, pero aún asi me miraba a los ojos. Quise que ese momento se congelara en mi vida para siempre. Pero su quebrada voz inglesa me interrumpió todo.

-Eh.. are you gonna give me that shit?

Capítulo 29: Headache.

En eso, escuché que el ruido de una manija en una puerta cercana. Me di vuelta lentamente y me di cuenta que mis manos estaban temblando otra vez. Apenas pude llegar a ver a un hombre de espaldas, con una remera negra gastada, el pelo oscuro y largo hasta el fin del cuello. Tenía unos pantalones negros y unas zapatillas rojas. Pero justo antes de que le pudiera ver la cara, el ascensor llegó y me di vuelta. Abrí la puerta rápidamente, y entré. Estaba a punto de cerrar las rejas protectoras, pero la mano del hombre me detuvo, y entró conmigo al ascensor. Me quedé perpleja, atónita, inconcientemente despierta. Aquel individuo me miraba con una cálida sonrisa en el rostro. Mientras bajábamos y yo seguía en mi estado de shock, escuché su voz..

-How are you? (cómo estás?)–me preguntó con un perfecto acento inglés.

Lo miré, sorprendida de que me hablara a mí.

-I.. I’m ok.. (Estoy.. bien)-tartamudeé, totalmente avergonzada.

-So you know who I am. Ouch. (Entonces sabés quién soy. Ouch.)-bromeó, mientras señalaba el logo de mi remera que se escapaba del abrigo.

-Yes. (Sí)-contesté roja como un tomate.

-Oh, you’re very shy girl. Why don’t you hug me? (Oh, sos una chica muy tímida. Por qué no me abrazás?)- dijo riendo amablemente.

-Can I? (Puedo?)-pregunté rápidamente.

-Of course, Darling. (Por supuesto, cariño)-dijo.

Abrí los ojos grandes, y sin dudarlo ni un segundo, lo abracé. Él me devolvió el abrazo y me preguntó, en inglés, cómo me llamaba. Le contesté con mi nombre, y él me dijo que jamás lo había escuchado, y que le parecía precioso. Me sonrojé y se dio cuenta. Lanzó una risita disimulada, y me preguntó a dónde me dirigía, mientras salíamos del ascensor. Le dije, y decidió acompañarme. No quise soltarlo ni un segundo, todavía lo abrazaba. Cuando llegamos al bar, la chica que atendía lo recibió sorprendida..

-Can I help you, sir? (Puedo ayudarlo, señor?)-le preguntó mientras se acomodaba el uniforme.

-Oh, please, call me Gem. (Por favor, decime Gem), my girl has a little headache, have you got a pill? (mi chica tiene un pequeño dolor de cabeza, tendrías una pastilla?).

-Yes, of course. (Sí, claro.)-afirmó la empleada, y me alcanzó un analgésico. Me ofreció un vaso de agua y me lo tragué. Gem me acarició la espalda y le sonreí.

-Well, girl.. I’ve got a lot of things to do, see you. (Bueno, tengo muchas cosas que hacer, te veo.) –me dijo suavemente.

-Ok, no problem, thank you, Gem, I love you! (Ok, no hay problema, gracias, Gem, te quiero!)-respondí, aún con las mejillas ruborizadas.

-Aww, you’re such a cutie! (Ay, qué tierna sos!)-dijo, y me dio un beso en la mejilla. Caminó unos pasos al ascensor y me saludó con la mano. Le devolví el saludo, y me di vuelta. Ahí me estaba mirando con una mano tapándose la boca, la chica del bar.

-Por dios! Lo conocés? –me preguntó enseguida.

-No, jaja, osea, es mi ídolo, pero me lo crucé en el ascensor.

-Ayy, te dio un beso! Qué suerte, por dios!

-Jaja, sí.. todavía no caigo.

-Sabés qué andan diciendo..?

-No, qué?

-Que.. viste Liam, el cantante?

-Sí, obvio

-Bueno, ayer, apenas llegaron bien tarde a la noche, estuvo hablando con la esposa..

-Ajám..

-Y parece que se pelearon feo, eh.

-Ay, noo!

-Jajaja, por qué decís eso? Se supone que tendrías que estar feliz!

-No, es que.. seguro que va a estar de muy mal humor mañana.

-No creo, me contaron que es un tipo que sabe ubicar las cosas en su lugar, y cuando se sube al escenario, se olvida de todos los problemas que tiene en su vida privada.

-Sí, yo había escuchado algo así.

-Bueno, parece que es verdad.. y, sabés en qué habitación está?

-Sí, en la 93, al lado mío

-Noooo, estás en la 94! Buenísimo!

-Jaja, sí, mi novio fue..

-Ay, qué ternura..

-Sí.. bueno, me tengo que ir, sino se preocupa, jaja.

-Dale, nos vemos después!

-Chau!

Me apresuré a tomar el ascensor, ya que se estaba por cerrar la puerta, apreté el número del piso y me crucé de brazos. Era increíble. Me había cruzado con Gem, y no sólo eso, me había dado un beso y un abrazo. Era estupendo. Llegué al piso, me bajé y abrí la puerta de la 94 con la llave. Antes de entrar por completo a la pieza, traté de escuchar algo en la pieza de al lado..

-Look, I don’t want to see them right now. No, later on. Ok? Yeah, let me sleep. (Mirá, no quiero verlos en este momento. No, más tarde. Ok? Sí, dejame dormir.)-dijo una voz muy familiar, dormida, enojada. Pude notar que hablaba por teléfono, ya que nadie le contestaba, y luego de lo que había dicho, se escuchó el ruido del golpe en la base del aparato. Me reí, intenté hacerlo por adentro, pero no pude y me salió muy fuerte. Pero era tarde, ya me habían escuchado.

-What the.. who’s out there? Hum? Can you please let me sleep, Andy? F*ck you, man. (Qué... quién está afuera? Eh? Podrías, por favor, dejarme dormir, Andy? @!$%*.) –me pude dar cuenta de que se había levantado de la cama, y caminaba hacia la puerta, entonces me metí en la habitación rápidamente y sin hacer ruido, para que no se diera cuenta que había sido yo. Me quedé en la puerta para escuchar si salía de la habitación, pero sólo escuché...

Capítulo 28: El Alta

Esa tarde no le presté atención a otra cosa que no fuera él. Y él decía que era muy exagerada con mis cuidados, pero a mí me parecían insuficientes, y todavía más con la culpa que cargaba encima. Lo miraba a veces y se me exprimía el corazón al pensar que por mi culpa, él quizás no estaría ahí en ese momento. Pero su voz, dulce y quebradiza, me desvaneció todos los pensamientos..

-Male..

-Qué pasa, mi vida? –le contesté alarmada por cualquier cosa que le pasara.

-Mirá, yo quería darte algo antes de nuestra pelea, que por favor, no me la recuerdes..

-Ssí.. decime

-Yo sé que te encanta ir a recitales, y las bandas británicas, y te había comprado entradas.. para Oasis..

Abrí los ojos como platos. No podía creer que me estuviera hablando de un recital en ese momento. Intenté disimular mi asombro, ya que veía que su cálida sonrisa se estaba borrando al ver mi expresión.

-En serio? No me jodés? –puse mi mejor sonrisa impostada.

-Sí, te gustaría ir.. eh.. conmigo?

-Obvio que sí, mi amor, gracias, en serio..

-Mm, no lo decís con muchas ganas..

-Sí, ya sé, perdoname. Estoy un poco sensible después de lo que pasó..

-No.. Male, por favor, no quiero que estés mal..

-Bueno, está bien, voy a tratar de olvidarlo –balbuceé con los ojos mojados.

-Y no llores, porque te puedo jurar que me agarra un dolor en el pecho increíble cuando te veo llorar..

-Ay, no.. no, bueno, no lloro más –dije secándome las lágrimas rápidamente.

-Linda.. –me tomó una mano- no quiero volver a agarrar por el camino equivocado, te quiero llevar a ver a una de tus bandas preferidas, puedo?

-Sí, claro que podés..

-Bueno, entonces también me vas a dejar llevarte al Hyatt a esperarlos, no?

-Qué!? Me estás jodiendo?

-No..

-Aaay, te amo tanto! –lo abracé suavemente y él me devolvió el abrazo.

-Hay que ir practicando, eh..

-Cuándo es?

-Em, en tres días.

-QUÉ!? CÓMO NO ME ENTERÉ?

-Quizás estuviste muy ocupada en otra cosa..

-Sí, en vos.

-Jajaja. –se rió con ese sonido quebradizo otra vez y me acarició una mejilla.

Me sentía tan bien a su lado. No me imaginaba otra vida sin él. Y eso dolía como el infierno. Sin más que decir, me acerqué para besarlo, pero él lo hizo antes, y como si no nos hubiésemos visto hace un largo tiempo.

Los días anteriores al recital estuvimos repasando las canciones, fuimos a comprar unas remeras a la galería Bond Street, ya que Seb no tenía, y la mía me quedaba chica. Pasamos mucho tiempo juntos y eso me hacía sentir mejor. Era como si nada hubiese pasado nunca, y estuviéramos en el mejor momento de la relación. Lo llamaba todos los días, le contaba como me iba en el colegio, qué había hecho, y por lo menos dos veces por día lo veía, ya que él se obligaba a hacerlo. Todo iba muy bien.

Al fin llegó el día. Me desperté esa mañana muy animada, era sábado. Me bañé, me maquillé un poco (no mucho), me puse mi nueva remera de Oasis, mis jeans chupines negros, mis zapatillas converse, y salí a la puerta, donde él ya me esperaba apoyado en la puerta del coche. Tenía en su mano los songbooks de Definitely Maybe y Dig Out Your Soul, y un marcador fino indeleble que yo le había dado el día anterior. Me abrió la puerta del copiloto y antes de sentarme le sostuve la cara y le dí un beso muy ruidoso. Él se quedó perplejo y sólo atinó a decir ‘qué emoción’. Nos fuimos en menos de dos segundos de mi casa, y en unos quince minutos llegamos al hotel. Había gente, pero no mucha. Todos tenían remeras de la banda, fotos, pósters y discos para que se los firmaran. Yo me dirigí a las rejas, donde los demás fans estaban parados esperando, pero Seb me tomó del brazo y me condujo a la entrada del hotel, donde le dio la llave a uno de los cocheros que le dijo ‘bienvenido, señor’ con una amable sonrisa. Subimos las escaleras que llevaban a la puerta del lugar. Yo no entendía nada, pero lo seguía a él. Otro empleado nos abrió la puerta con una especie de reverencia que hizo con el brazo. Era tan ridículo que me parecía una película, o más bien un sueño.

Entonces cruzamos las puertas ante las miradas de varios fans que gritaban cosas como ‘déjenos pasar a nosotros!’, lo cual me daba cierta culpa. Me di vuelta y miré, estupidizada, el hall del Hyatt. Era todo muy lujoso, con demasiados detalles en oro y plata, y escaleras de mármol fino. Mi novio me agarró una mano, tomó una llave con un 94 grabado, y me dirigió al ascensor más cercano.

-Qué es esto? No.. no.. no puede ser verdad.

-Lo es.

-Sebastián, yo no quería que hicieras esto.

-Pero lo hice, ya está.

-Cuánto te salió esto? Seguro no me va a alcanzar la vida para pagártelo.

-Nada, no me debes nada. Ahora callate y pone tu mejor sonrisa, porque te los podés encontrar en cualquier lado.

-Qué? En serio están acá?

-Y sí. Además están en el mismo piso que nosotros. Ponete el abrigo, no sé qué van a pensar si te ven con la remera de ellos.

-Sí, mejor.

Me puse el abrigo con las manos que me temblaban. Estaba nerviosa, pero al mismo tiempo molesta. Me gustaban las sorpresas que me hacía, pero todavía me sentía culpable y no quería que hiciera más por mi.

Llegamos al piso, abrimos las puertas del ascensor. Fuimos a la habitación 94, donde nos esperaba otro empleado más, con una bandeja con distintas bebidas, té, café, y toda variedad de cosas para comer. Apenas lo vi se me revolvió el estómago y me apresuré a entrar a la habitación. Seb le dio una propina y se fue. Cerró la puerta, y al fin quedamos solos. Lo miré de reojo mordiéndome un labio, y él lanzó una carcajada suave.

-Shh, pueden estar durmiendo!

-No creo.. jaja.. hace un rato llegaron de revisar los camarines en River.

-En serio? Cómo sabés?

-Un empleado me tiene al tanto..

-Ah.

-Querés que te diga en qué habitación estan?

-Sí, por favor.

-En las 92 y 93.

-NOOOOO! EN SERIO?

-Sí. En la 92 están Noel y Gem, y en la 93, Liam y Andy.

-Nononono, lo tengo a Liam Gallagher a metros, nooo!

-Jajaja, tranquilizate, y dejá de gritar tanto, por ahí están durmiendo en serio.

-Sí, es verdad, no quiero tener problemas con los Gallagher.

-Jaaaa, mejor así.

-Bueno, hablando de otra cosa.. me duele un poco la cabeza por la euforia.. voy a buscar algo al bar.

-Dale, yo me quedo acá vigilando a los hermanitos, pero volvé rápido, por ahí te los perdés..

-Ay, no, voy rapido!

Salí rápidamente del cuarto, cerré la puerta. Y me dirigí al ascensor. Pulsé el botón y me dediqué a esperarlo, ya que estaba en el subsuelo. En eso, escuché el ruido de una manija en una puerta cercana..