martes, 23 de diciembre de 2008

Capítulo 9: Volar

-Hay algo que quiero contarte –me dijo él mientras miraba al cielo..

-Qué? –le pregunté, llena de ansiedad.

-Yo siempre vengo acá los fines de semanas..

-Ay, al campo?

-Sí, justo a esta colina. Me gusta traerme algo para escuchar música y mirar las estrellas..

-Qué lindo..

-Sí, pero los días anteriores no pude concentrarme en las estrellas

-Uhm, por?

-Porque te tuve toda la semana en mi cabeza

-Amm.. en serio?

-Sí. Pensaba en cómo decirte todo lo que yo sentía por vos.. se me hacía difícil.

Hizo una pausa. Yo lo miré como si le pasara algo. Me di cuenta que él había levantado el torso y me miraba con sus ojos celestes, que a pesar de la oscuridad, brillaban más que nunca. Me estremecí y otra vez mis mejillas se pusieron rojas.

Él agarró un mechón mío y me lo apartó de la cara. Con la misma mano, me acarició el rostro, sin dejar de mirarme. Para tratar de disimular mi ruborización, y también escapar un poco de esa mirada que me ponía nerviosa, cerré los ojos. Enseguida, apenas antes de poder abrirlos devuelta, sentí sus labios sobre los míos. Por un largo rato. Sentía que me gustaba perder mi conciencia mientras él me besaba. Era como si pudiera volar. Era fantástico. Pero me animé a apartar su rostro del mío.

-Qué pasa? –inquirió él, con una expresión muy preocupada

-Necesito preguntarte algo

-Lo que quieras..

-Em.. va a sonar un poco estúpido, pero..

-Dale..

-Somos novios?

Era una duda innecesaria, pero necesitaba que él me lo dijera.

-Sólo si vos querés

-Obvio..

-Entonces sí, sos oficialmente mi novia

-Ay, qué cursi..

-Supongo que te gusta que lo sea

-Sí, amo que seas cursi

-Mejor así

Me apretó los labio con fuerza en un beso muy corto y me agarró de la mano, obligándome a pararme. Me llevó hasta el auto, me abrió la puerta y me sonrió apenas me senté. Fuimos a su enorme casa otra vez. Él sacó unas latas de Coca-Cola que tenía en el refrigerador y me dio una. En el patio de atrás, había una pileta enorme, iluminada con luces celestes a los costados. También había una hamaca para dos personas y un par de reposeras cercanas a la pileta. Con las luces, el viento fresco y el olor de las flores que tenía en el jardín, nada parecía arruinar el ambiente. Quizás yo, que desentonaba tanto al lado de alguien como él, pero me sentía feliz.

Nos sentamos en las reposeras y nos pusimos a hablar. Hablamos tanto que se me caían los párpados por el sueño. Me esforcé por quedarme despierta, pero no pude y Seb me tuvo que llevar a la cama en brazos.

La luz cegadora del sol, que entraba por las enormes ventanas del cuarto, me despertó enseguida. Seguía con mi vestido violeta y maquillada, pero mi pelo era un desastre. Me di cuenta de que estaba en una cama grande, matrimonial. Me estiré y bostecé una vez, y en eso, toqué algo. Asustada, me di vuelta. Él estaba ahí. Tenía el pelo dorado todo despeinado, llevaba puestos unos pantalones cortos y nada más. Dormía muy tranquilamente y no quise despertarlo. Pero luego de pasados dos minutos, no resistí más. Apoyé mis labios sobre los suyos, sin presionarlos. Abrió los ojos en el instante y antes de que pudiera decir algo, me sujetó la cara y me devolvió el beso. Esta vez fue algo desesperado, pero a la vez necesario, como si nos despidiéramos para siempre.

Cuando mi falta de respiración me delató, él detuvo sus labios. Me miró sonriendo con los ojos entreabiertos del sueño.

-Cómo estás, preciosa?

-Ahm.. probablemente dormida como vos, pero con la conciencia en otro lugar. Vos?

-Yo bien, feliz de este saludo

-Me gustaría despertarme al lado tuyo más seguido, si te hace feliz.

-Eso me haría el hombre más feliz del mundo. Lástima que tengas 14 y le pertenezcas a tu mami!

-Mentira, soy tuya solamente.

-Y yo tuyo, amor..

Le sonreí y me apresuré a levantarme. Me lavé la cara y me arreglé un poco el pelo. Bajé las escaleras y fui a la cocina a prepararme algo. Para mi sorpresa, él ya estaba ahí, con el pelo arreglado apenas, la cara un poco húmeda y aún, únicamente vestido con los pantalones cortos. Me sonrió apenas me vio y siguió leyendo el diario que había sobre la mesa. El microondas sonó y abrí la puerta inmediatamente. Había un cortado, que supuse era para mi. Lo llevé a la mesa y me senté al lado de él. Ya que lo vi muy entretenido con la sección deportes, me puse a leer una revista. No pude concentrarme en otra cosa que en él. Se me enfrió el café y tuve que ir al microondas.

-Tratá de concentrarte en el desayuno, no en cómo leo el diario, si?

-Me cuesta mucho cuando estás cerca, sabías?

-A mi me cuestan tantas cosas cuando estás cerca..

-Como cuales?

-Como controlarme para no terminar acostándote conmigo..

-No seas ridículo, no tenés 30 años..

-No se si sabías que ésta es la peor etapa para eso..

.Bueno, gracias por hacerlo..

-Grr, no sabés lo que significa para mí..

-Me imagino, podemos cambiar de tema?

-Sí, qué querés hacer hoy?

-No sé, creo que me gustaría..

No hay comentarios:

Publicar un comentario