En ese momento, paré la música. Me había acordado de algo. Algo que no habíamos hablado. Esa noche de fiesta y alcohol, que terminó en una llamada arruinada. El temor que sentí esa noche por él, no lo había sentido nunca.
-Quiero saber.. me vas a cumplir lo que me prometiste? –inquirí desafiante.
-Lo del alcohol? Sí, por supuesto..
-Pero.. por qué-
-Mira, son cosas que a veces me pueden. Como soportar que te hayas ido y darme cuenta que en un mes no te iba a tener a mi lado. No era capaz de tragarme todo eso sobrio.
-No me gusta como suena eso
-No te preocupes, creo que fue el peor error de mi vida y lo reconozco.
-Yo confío en vos
-Y me encanta que lo hagas, hermosa, no te preocupes, no hay nada más importante que vos.
-En serio lo decís?
-No te tendrían que quedar dudas..
Apoyé la cabeza sobre su hombro durante dos segundos y suspiré fuerte para que él lo escuchara. Después le di un beso en la mejilla y apreté el botón del estéreo para seguir escuchando música. Él se quedó sonriendo hacia delante, como si estuviera orgulloso de lo que había dicho.
Unos cinco minutos después, llegamos al campo de golf. Desde aquellos días fuera del país, me había imaginado este regreso todas las noches. Incluso no me habituaba a que él no me pasara a buscar para mirar las estrellas juntos. Él me tomó de la mano y me condujo hacia la gran colina. Sin dejar mi mano, se las arregló para sentarse en el pasto y ayudarme a hacerlo. Luego, automáticamente, acostamos el resto del cuerpo. Lo había extrañado tanto.
-Creo que todavía no me diste el beso de bienvenida..
-Estaba guardándolo para otro momento..
-Ah, crees que va a ser mejor que ahora?
-Por ahora, lo supongo
-Me dejas con la intriga..
-Me encanta hacer eso
-..y con las ganas.
-No seas impaciente, te va a encantar.
-Voy a tratar.
-Bueno, cambiando de tema.. en exactamente treinta segundos, los regadores van a empezar a funcionar.
-Y?
-Tenés ganas de ir a recorrer el campo conmigo?
-Todo el campo?
-Sí.
-Solos?
-Sí, claro
-Mojándonos?
-Y, sí..
-VAMOS YA!
-Jajajajaja, me imaginé algo así.
Dos segundos después de poder pararnos, comenzó la lluvia de regadores. Él me agarró de la mano y empezó a correr conmigo al lado. Nos mojábamos y al mismo tiempo, el viento nos pegaba en la cara. Mi alegría se volcó en una risa. Él se dio cuenta y me acarició la mano. Luego, hizo de cuenta que se caía por un charco y me tiró encima de él. Me corrió el pelo mojado de la cara y me besó mis húmedos labios. Las gotas que caían de su pelo me parecían plumas y todo en mi mente se perdía. Exactamente como antes. Mi conciencia ya no estaba. Cuando terminó, me miró a los ojos y me dijo:
-Bienvenida
-Creo que me voy a desmayar.. ahm.
-No, por favor, ahora no..
-Es una expresión
-Entonces voy a continuar..
Me acercó brutalmente hacia él y me sostuvo el rostro con sus dos manos heladas del frío. Fue nuestro mejor beso. En el mejor lugar. En el mejor día.
Luego, me agarró de la mano devuelta y me llevó a correr un poco más en el campo. Era totalmente de noche. Me advirtió que me apurara porque enseguida terminaría aquella lluvia. Le hice caso y traté de disfrutar todo lo que pude. Ya sentía que no había más problemas. Que ya no había de qué preocuparse. Todo me resultaba tan fácil al lado de él. Y todo lo que quería, era volver a ser feliz.
Más tarde, me llevó a casa, ya que no había pedido permiso para quedarme a dormir y encima tenía que desempacar todo. Me llevó toda la mañana siguiente hacerlo y no pude saber de él. Escuché que mi celular había recibido un mensaje, pero como estaba muy ocupada, no lo pude leer. Luego de almorzar, mi mamá me dijo que me daría un respiro y que mañana seguiríamos con la valija. Enseguida fui corriendo al celular para leer el mensaje. En la pantalla del celular decía..
jueves, 1 de enero de 2009
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