miércoles, 29 de julio de 2009

Capítulo 35: Champagne.

Abrí la puerta silenciosamente diciendo ‘Seb..’. Pero Seb no me contestó. Esa voz ronca y sexy lo hizo. Esa voz que me encantaba, pero que no quería escuchar en ese momento.

-Your fucking boyfriend is not here. (Tu puto novio no está acá.) –dijo Liam, con la precisa cara de orgullo que creí que tendría.

-Where the fuck is him? (Dónde mierda está él?) –pregunté, simulando enojo.

-I like you so much when you’re angry.. that’s sexy, you know? (Me gustás más cuando estás enojada.. es sexy, sabías?) –trató de salir del tema.

-Liam! What the hell are you thinking about? Where is Seb?! (Liam! Qué demonios estás pensando? Dónde está Seb?!) –dije casi gritando.

-He’s not here, Honey. I’m sorry, there’s only me and you. (No está acá, cariño. Perdón, sólo estamos vos y yo.) –me dijo con la voz más seductora que le pudo salir.

Me estremecí al ver que se me acercaba con una copa de champagne en la mano. Parecía que conocía mis debilidades. Aunque quise, no pude moverme de la escena. Él me alcanzó, me rozó su mejilla con la mía y me susurró algo al oído. Let’s go to the bathroom.

-LIAM, ARE YOU MAD? (LIAM, ESTÁS LOCO?) –grité.

-Yeah, mad for you, come on.. (Sí, loco por vos, vení.. ) –intentó agarrarme de la cintura, pero fui más rápida.

-Leave me alone, Liam, get out of my room! (Dejame sola, Liam, salí de mi cuarto!) –protesté.

-Baby, you’re so wrong. You know who I am? I’m Liam Gallagher, baby. When I say ‘Let’s go to the bathroom’, you’ve got to do it.. (Mi amor, estás tan equivocada. Sabés quién soy? Soy Liam Gallagher, amor. Cuando digo ‘Vamos al baño’, lo tenés que hacer..) –me miró con orgullo.

-Ah, no.. you’re fucking.. (Ah, no.. sos un maldito..) –pero me agarró de la cintura, puso la copa de champagne en mis labios y la tragué, casi obligadamente. Me empecé a sentir mareada, en otro estado. Ya no estaba enojada, estaba felíz. Sospeché que había más que champagne en esa copa..pero no dije nada. Sólo sonreí. Lo único que quería. Liam me tomó de la mano y me llevó hasta una puerta, no recuerdo bien cuál era..

Toc toc toc. Toc toc toc. Oh, my fucking god.. what’s happening now? Yeah, thank you, adiós. Oh. Mm. Huh. Mmm. Nice.

Me desperté en una cama matrimonial. No había soñado nada. No me acordaba de dónde estaba. Esperaba que en la habitación 94. Pero no. Sabía que no. Mi cabeza estaba apoyada bruscamente contra una almohada blanca. Me quise dar vuelta y me empezó a doler todo el cuerpo. Logré ver tirados en el piso, mis pantalones, mi remera.. no quería ver nada más. Una mano caliente me recorrió la espalda descubierta. Me dio escalofríos y me alejé. Me tapé con lo primero que encontré y me di vuelta. Él estaba ahí, me miraba con una cara de placer enorme. Me tentaba, pero no quería saber qué me había hecho. Salí corriendo al baño de la habitación. En el camino agarré toda mi ropa. Me cambié enseguida y salí. Él seguía en la cama. Solo tapado por las sábanas. Se comía un sándwich de queso y me miraba. Tenía una copa de champagne helado en la otra mano. Apreté los ojos del horror. Pero, ¿eso era un horror? Definitivamente no. Los abrí de nuevo. Liam se pasó la lengua por los labios. Me estremecí. Miré para abajo. Lo escuché saltar de la cama. Puso la copa en frente de mis ojos. Alcé la vista, busqué sus ojos celestes. Los miré por unos segundos. Me acerqué a su oído. Le susurré. This is a dream, isn’t it?

jueves, 16 de julio de 2009

Capítulo 34: My fucking idol.

Lo abracé lo más fuerte que pude. Descargué toda la ira que llevaba adentro en ese abrazo. Él también me abrazó, dejando su taza en una mesa que había a nuestro costado. Me sentí mejor.

Me sequé las lágrimas y sonreí. Le sonreí a él. A todo lo que quería en ese momento. Él me devolvió la sonrisa, sin dejar de recorrer mi pelo con su mano. Agarró su taza y me la ofreció sin decirme nada. La acepté, aunque con un poco de vergüenza. Me tomé todo el té que había y le devolví la taza vacía. La miró y lanzó una risita. No pude contenerme y lo hice también.

-Hola –me dijo en un perfecto castellano.

-Hola –contesté torciendo la cabeza, con un gesto muy tierno. Como si fuera su mamá.

-Are you ok? (Estás bien?) –preguntó, recuperando su idioma natal.

-By now.. (Por ahora..) –contesté sonriendo.

-Oh, you can tell me, if you want.. (Oh, podés contarme, si querés..) –me propuso.

-Well, your brother is causing me some problems. (Bueno, tu hermano me está causando algunos problemas.)

-Liam? Hah, that’s no news for me. What did he now? (Liam? Ja, eso no es noticia para mí. Qué hizo ahora?)

-Haha, em.. I think he’s fighting with my boyfriend right now. (Jaja, em.. creo que está peleando con mi novio ahora mismo.)

-Really? Woah, he’s drunk. (En serio? Woah, está borracho.) –contestó Noel, riéndose ruidosamente.

-I don’t think so, he kissed me in the elevator. (No lo creo, me besó en el ascensor.)

-He’s a fucking bastard. I’m sorry. (Es un puto bastardo. Perdón.) –dijo, y sentí su odio hacia su hermano.

-I liked it. But I didn’t wanted to make my boyfriend jealous. (Me gustó. Pero no quería poner celoso a mi novio.)

-Yeah, I know it. Don’t worry, Darling. He’ll apologize to your boyfriend, you can be sure of that. (Sí, lo sé. No te preocupes, cariño. Él se va a disculpar con tu novio, podés estar segura de eso.) –me dijo, tranquilizándome.

-Thank you, Noel. You’re my fucking idol. (Gracias, Noel. Sos mi maldito ídolo.) –agradecí.

-Haha, I think I’ve got to make some tea, would you like to come with me? (Jaja, creo que me tengo que hacer un té, querés venir conmigo?)

-Sure! (Seguro!) –respondí con una sonrisa en la cara. La única que realmente había valido poner esa tarde.

Fuimos al bar del hotel, justamente donde yo había pedido una aspirina con Gem Archer. La chica que me había atendido seguía allí y me miraba con una cara de envidia muy artificial. Noel le pidió dos té y dos tazas nuevas. La chica le dijo que se los alcanzaría enseguida y volvimos a los sillones. Nos sentamos y empezamos a conversar un poco de mi vida, alejamos el tema de esa tarde y sacamos totalmente a Liam de la charla. Estábamos muy tranquilos hablando, la chica había llegado con una bandeja repleta de cosas para acompañar el té y le pidió un autógrafo a Noel, que también le dio un beso en la mejilla. Él me contó también de su vida, sus complicaciones y su trabajo. Y de lo mucho que extrañaba a su familia, sus hijos. Me sentí como una amiga de él, y aunque lo seguía viendo como un ídolo, lo entendía totalmente, y con un poco de vergüenza, le daba mis consejos.

Nos pasamos un buen rato charlando juntos, hasta que me acordé de lo que pasaba alrededor mío. Había dejado a Seb sólo, con un Liam más que enojado, y me había ido. Qué egoísta. Le dije a Noel que necesitaba saber qué había pasado, y lo entendió. Me ofreció acompañarme por si las cosas estaban muy mal, y aunque ambos sabíamos que era así, preferí ir sola. Me levanté del sillón, lo saludé con un beso, y le advertí que me iría a sacar una foto con él. Se rió y me dijo que esperaba verme. Me salió una sonrisa gigante y no quise contenerla.

Caminé al hall. No tenía ganas de estar ahí. Ni siquiera de haber hecho todo lo que hice esa tarde. No quería ver la cara de odio que tendría Seb, ni mucho menos, la cara de orgullo de Liam. Pero en realidad sí. Los amaba a los dos. Siempre había pensado que lo de Liam sería pura fantasía, ninguna complicación en mi vida. Y hasta ahora pensaba que era así. A él no le importaba una simple fan con la cual se había cruzado en un ascensor y había tenido sólo un beso. Pero, ¿eso era poco? Para mí, definitivamente no. Era mucho más que eso. Era una de las mejores cosas que me habían podido pasar. Pero no pasaba por eso ahora. Sentía que me había equivocado, pero que yo no era la del error.

Llegué al fin. Se me había hecho muy largo el camino, hundida en lo más profundo de mis pensamientos y reflexiones. No había nadie. Ni siquiera había gente desconocida. Estaba totalmente vacío el lugar. Me extrañé y comencé a llamarlos. Seb.. Sebastián.. Liam.. No había caso. No estaban y ni nadie me respondía nada. Decidí subir el ascensor, quizás habían ido cada uno a su habitación. Apreté el botón, esperé unos segundos y subí. Me sentía incómoda y culpable en ese ascensor, pero no me importaba tanto ya. Llegué al piso y corrí hasta la habitación 94. Abrí la puerta silenciosamente diciendo ‘Seb..’

Capítulo 33: Taza de té.

…el ascensor volvió a funcionar. Liam no le prestaba atención, pero yo me alarmé enseguida y me alejé de él. Se abrieron las puertas, me acomodé el pelo, como tratando de disimular. Él me miraba, no dejaba de hacerlo. Parecía confundido, como si no entendiera que yo me hubiese alejado de él. Y supuse que eso era. Me sentí mal, porque ese momento había sido el mejor de mi vida y yo misma me lo había arruinado. Pero había algo más. Seb.

Bajé apresuradamente del ascensor y miré hacia todos lados, buscando la manera más sencilla de perderlo de vista. Aunque no pude. Él ya estaba parado al lado mío, mirándome como lo había hecho todo este tiempo. Yo estaba con la mirada baja, tratando de esquivarlo, pero no me decidía qué hacer.

Lo miré. Intenté hacer lo mismo que él, buscar respuestas. Pero me debilité enseguida y tuve que bajar la vista. Cerré los ojos por un momento, deseando que todo eso fuera un sueño. Los abrí. Ya no estaba. ¿Qué había pasado? Realmente lo había soñado todo, ¿o no?. La voz de Seb me interrumpió.

-Male.. qué hacés acá? –inquirió muy sorprendido de verme.

-Nada, amor.. bajé a ver si te encontraba.. –no me salía mentir.

-Dale, qué pasó? Te mandaste alguna cagada?

-No, te juro que no! –dije, tratando de no exagerar mi tono de voz.

-Bueno, amor.. perdoname.. –se acercó a mí para besarme. Me acordé de quién había apoyado sus labios en los míos y traté de esquivar el beso. Tarde. Seb abrió los ojos apenas chocó su boca con la mía. Me miró atónito. Parecía que no respiraba. Bajé la cabeza enseguida, pero él me la subió bruscamente.

-Con quién estuviste? –su tono de voz me ponía nerviosa.

-Con nadie. Con vos nada más.

-Malena, quién te besó recién?

-Nadie! Vos arriba nada más.

-Tenés los labios húmedos..

-Qué tiene que ver?

-Malena! –gritó.

No aguanté las lágrimas. No podía mentirle. Tampoco quería hacer una escena en medio del hall del hotel, pero no sabía qué hacer. Me alejé unos pasos de él. Su expresión enojada cambió totalmente a una de asombro. No lo entendí, seguí caminando hacia atrás. Me choqué con alguien. Me di vuelta, y ahí entendí todo. Liam me agarraba de los hombros, como protegiéndome y lo miraba a Seb con una expresión amenazante. Me asusté y me quedé totalmente muda. No sabía qué pasaría, pero me abracé a Liam enseguida y él me cubrió con sus brazos.

-What’s your fucking problema with her? Hah? (Cuál es tu maldito problema con ella? Eh?) –preguntó agresivamente Liam.

-Nono, We’ve got no problems, Liam. It was just a little argument. That’s all! Man, I think you’re a great- (Nono, no tenemos problemas, Liam. Fue solo una pequeña discusión. Eso es todo! Dios, creo que sos un genial-) –pero Liam fue más rápido.

-I’ve seen you, man. You were treating her really bad. I can’t stand it. Hey, this is your fucking boyfriend? (Te ví, flaco. La estabas trantando muy mal. No puedo soportar eso. Eh, este es tu maldito novio?) –me preguntó a mí.

-Yes, he is. Liam, it’s ok. Thank you. (Sí, es él. Liam, está bien. Gracias.) –traté de esa manera de alejarlo de la situación.

-What!? I’m not gonna leave you with this guy, c’mon.. let’s go to my room.. (Qué!? No te voy a dejar con este tipo, vení.. vayamos a mi habitación..) –trató de convercerme.

-Alright, what is happening with you both? (Muy bien, qué está pasando con ustedes juntos?) –preguntó Seb, enojadísimo.

-Nothing! (Nada!) –respondí enseguida, pero..

-Nothing, baby? Are you mad? I’ve kissed you in the fucking lift! (Nada, mi amor? Estás loca? Te besé en el puto ascensor!) –casi lo gritó. Yo me tapé la cara. No aguantaba todo eso. No quería nada de todo eso. En realidad, sí.. quería a Liam, pero también amaba a Seb demasiado, y no quería separarme de él. Ya estaba todo decidido. Liam se iba a ir de mi vida en cuanto terminara el recital, pero Seb se iba a ir para siempre de ella. Salí corriendo, sin mirar hacia donde iba. Me choqué con varias personas y ni siquiera pedí perdón. Me arrojé a los sillones que había en una sala de estar, y no me fijé si había alguien allí. Me quedé inmóvil, con los ojos mojadísimos, pensando en lo horrible que sería mi vida después de ese día. Me había pasado lo mejor y lo peor de mi vida. Y nunca me imaginé que podría suceder. Hundí mi cara en un almohadón que tenía ahí cerca. Escuché que alguien aclaraba su garganta al lado mío. No le presté atención. Seguí en mis pensamientos, confundida, avergonzada de mí misma. No quería saber nada con nadie. No tenía ganas de existir ya. Una mano calentita pasó por mi pelo alborotado. Lancé un ‘dejame!’, sin importarme quién era. Pero la mano no se detuvo. Siguió acariciándome la cabeza. Giré bruscamente la cara, dispuesta a decirle algo feroz a quien estuviera allí..

Su sonrisa era la más cálida que había visto. Tanto como la de alguien que está siempre dispuesto a ayudar, como de un padre. Me miraba con orgullo y con lástima a la vez. Parecía entenderme totalmente, y seguía tocando mi pelo. Tenía una taza de té en su otra mano y se disponía a tomarla. Me odié tanto por estar horriblemente empapada en lágrimas y con toda la cara colorada de la vergüenza. Y en ese momento, sentí que necesitaba a alguien así. Alguien que me ayudara, me escuchara y me diera algún consejo. Aunque no estaba segura si él me los podría dar. Traté de no tirar su taza y lo abracé fuertemente, como lo que realmente era. Mi ídolo.

miércoles, 8 de julio de 2009

Capítulo 32: Stop.

Sin preguntarlo, estiró un brazo y me lo puso sobre el hombro. Y a mí, sin previo aviso, se me cayó una lágrima. Me la sequé rápida y disimuladamente, pero él se dio cuenta..

-Listen, you don’t have to cry. (Escuchá, no tenés que llorar.) –me dijo, confundido.

-I know, I’m sorry, Is just that.. (Ya sé, perdoname, es que..) –traté de decir todo pero me corté.

-What? (Qué?) –preguntó con su cara de indiferencia, aun abrazándome con un brazo.

-There’s.. a million things that I’d like to say, to do. I don’t know, I just can’t. (Hay.. un millón de cosas que quiero decir, hacer. No sé, no puedo.) –le respondí ligeramente y mirándolo a los ojos. Era un momento tan lindo. El ascensor todavía seguia en Stop y se escuchaba que la gente lo necesitaba. Liam no les hacía caso, como siempre. Me miraba. Me miraba buscando una respuesta más. Esperando que le dijera algo. Contuve su mirada por un minuto, y luego bajé la cabeza avergonzada. Estábamos muy cerca, y me acordé de las tantas cosas que les dije a mis amigas que si lo llegaba a conocer le haría. Me parecían todas absurdas, ridículas y fantasiosas. Aunque lo tenía tan cerca, todo era tan imposible. Me quedé con la cabeza baja por unos segundos, hasta que él me levantó la cara con un solo dedo, desde la pera. Me la subió tanto como él la tiene en los shows y desde ahí me miró.

-You can say whatever you want. (Podés decir lo que quieras.) –me dijo en secreto. Respiré hondo, cerré los ojos por unos segundos, y los abrí devuelta. A todo esto, él no se reía ni nada, seguía serio, atento. Lo miré a sus ojazos azules, mientras mis palabras salían lentamente..

-Liam, I.. what I feel for you is.. that.. I love you, as much as I can do it. (Liam, Yo.. lo que siento por vos es.. que.. te amo, tanto como puedo hacerlo.) –apreté los ojos, esperando una risa gigante.

Pero no, no se reía. No se escuchaba nada. Ni siquiera un ah. Me extrañó y decidí abrir los ojos. Tenía su cara a centímetros de la mía. Era como si me estuviese examinando la piel, como si fuera mi dentista. Me sentía incómoda, pero felíz. Él seguía en su estado de observación. No me sacaba los ojos de encima. Quería poder dar un paso y que quizás cualquier cosa pasara, pero.. él lo dio. Me empujó contra la pared del ascensor y empujó su boca hacia la mía. No lo podía creer. Me sentía rara, pero genial a la vez. Me confundía todo tanto. Me perdía, pensaba en cosas sin sentido, menos en lo que pasaba. Él me despeinaba mientras yo estaba en un estado de shock total, y en un momento, el ascensor volvió a funcionar. Liam no le prestaba atención, pero yo me alarmé enseguida y me alejé de él.