miércoles, 17 de diciembre de 2008

Capítulo 3: Batería Descargada

Para cubrir las preguntas de mis amigas, que en realidad no tenían importancia, les contesté a todo que no, riéndome de las preguntas absurdas que hacían. ¿Qué, es tu novio? Epa, hace cuánto lo conocés? ¿Por qué no nos contaste? Es igual a Damon! ¿Cómo lo encontraste?

Pero eso no fue importante para mí. Lo importante es que ya no éramos dos desconocidos del subte, que de casualidad escuchaban la misma música y que nunca se iban a ver jamás. Ahora eramos.. se podría decir que amigos. Aunque no me guste el término, porque es obvio que yo quisiera algo más, todavía somos eso. Él se había comprometido a acompañarme hasta la puerta todos los días. Bueno, por lo menos aquella vez que traiga ‘ropa común’; algún día te voy a llevar hasta allá. Eso era justo lo que me había dicho esa tarde. Y realmente, cada vez me gustaba más.

Cambiando de tema, el colegio fue una total pesadumbre esa tarde. Como era lunes, teníamos 2 horas de inglés con mi insoportable profesor que nunca faltaba cuando yo quería, siempre lo hacía cuando a mi no se me ocurría. Igual no le presté mucha atención a su clase. Me quedé pensando en qué le diría mañana a Jack. Ay, qué nombre. Me hubiese gustado algo más normal, algo como Marcos, Facundo, Julián.. algo común. Encima ese nombre en especial no me gustaba. Había muchos nombres lindos en inglés, pero Jack no me gustaba para nada. Sería mentira que se llamaba Jack? Quizás lo dijo porque recién me conocía o para no tener que explicar su mail jack.campos@blabla. Bueno, eso no es importante. Ya me habituaría al nombre. Lo que importaba en era qué le diría al día siguiente.. se me tendría que ocurrir algo para charlar un buen rato. Algún tema de conversación. No sé, algo.

Después de inglés, tuve informática, la salvé de suerte y no me tuve que preocupar por ninguna otra materia más. Eso fue una alegría más en el día. Al final, la rutina escolar no fue muy divertida. Lo que siempre me divertía era el viaje en combi hasta mi casa. Era genial, nos divertíamos muchísimo.

Pero ese día, fue especial a la salida. Como todos los días, me quedé en la calle del colegio esperando a Luna para saludarla. Siempre salía más tarde su división. También me quedaba ahí y buscaba a Laura, amiga de segundo año para preguntarle cómo le había ido y que ella me contara de que no puede esperar más para ir a ver a Radiohead y también que me quiere robar mi saco porque es hermoso. Todo esto pasó. Incluso, cosa que no muchas veces hacía, acompañé a Sofía y Agustina hasta la esquina del colegio, donde ellas seguían hacia el subte E. Después de despedirme de ellas, antes de que me pudiera dar vuelta, una voz aterciopelada me dijo al oído:

-Qué hace a estas horas por la calle, señorita?

Me di vuelta, al final. Ahí estaba. Seguía vestido igual que como lo había visto esta tarde y con su pelo rubio todo despeinado por el viento. Me encantaba todo eso que en este momento estoy describiendo. Me encantaba todo él. Pero, basta. Él no lo sabía y no había que darle chance de saberlo, por lo menos, no por ahora. Me había quedado muda, contemplándolo. Al final, le contesté:

-Salgo del colegio, como todos los días.. y usted, señor?

-Señorito

-Ah, cierto.

-Vengo a cuidar que no le hagan nada, pueden ser peligrosas las noches por acá.

-Puedo cuidarme sola, no lo necesito, señorito.

-No creo que eso sea posible

-Igual me voy en combi, así que estoy totalmente protegida

-Qué combi?- preguntó, mirando atrás mio totalmente confundido

Me di vuelta para señalársela pero no había ninguna combi. Ni tampoco nadie más en la puerta del colegio. Me preocupé demasiado y agarré mi celular para saber qué hora era, pero decía “Batería descargada” y no se prendía. Lo miré a él, buscando respuestas.

-Se te fue la combi?

-Qué hora es?

-Son las 10:30

-Nooooo! Me muero!

-Uh, perdoname.. querés que te lleve a tu casa?

-No, mi mamá me mataría si me ve con vos..

-Decile que soy un amigo tuyo de quinto año..

-Se pondría peor.. creeme. Pero, a todo esto, cuántos años tenés?

-19, porqué?

-Y ya trabajás!?

-Hay gente que elige no hacer la universidad ni la facultad, sabías?

-Sí, pero pensé que tenías cerca de 28.

-Epa, no me sumes más de lo que tengo. 10 años más es mucho.

-Bueno, no.. me voy a tomar el subte, me voy a lo de mi viejo.

-Está bien, te acompaño hasta los molinetes.

-Vos en qué te vas?

-En el A, obviamente.

-Ahh, ok.

-Por?

-Porque tendría que ir a mi casa, no a lo de mi viejo..

-Querés venir en el A?

-Pero me tengo que tomar un colectivo después..

-Cuál?

-El 135

-Ah, está bien, me deja cerca de casa.. a unas 8 cuadras, creo.

-Genial.. lástima que mi vieja me va a castigar de por vida y no voy a tener más celular.

-Por qué? Vos no tenés la culpa.. el tipo de la combi ni siquiera te buscó..

-Es verdad

-Viste? Al fin y al cabo vas a viajar conmigo, no con un extraño.

-Mmm.. en realidad no nos conocemos nada, es como si lo fueras.

-Ok, te voy a contar todo lo que quieras sobre mi vida, pero..

-Pero qué?

-Vos también lo vas a hacer.

-Sí, no tengo problema.

-Buenísimo.

Esa noche viajé con él. Hablamos durante todo el trayecto del subte. Tanto que casi nos pasamos de estación. Fue el mejor viaje en subte de toda mi vida. Bueno, no sé. Lo mejor de todo fue enterarme de casi todo en su vida y de que, como yo supuse, no se llamaba Jack. Su nombre real era Sebastián. Me gustaba mucho ese nombre. Seb, Seb, Seb. Sí, me gustaba. Preferí decirle así antes que Jack. Me contó que ese mail se lo había hecho un amigo que le decía Jack para joderlo. También resultó que nos gustaban las mismas bandas. Solo que su preferida era U2 y la mía, Blur obviamente. Después, en el 135 seguimos hablando, pero me tocó a mi hablar. Le conté muchísimas cosas. La verdad es que me gustaba poder compartirlas con él. Pero el tiempo en el colectivo volaba, y enseguida me tuve que bajar. Él se iba a bajar unas paradas después, supuse entonces que vivía cerca de casa, o a no muchas cuadras. Esta vez le di un beso ruidoso y él me lo devolvió, pero después de dármelo me dijo en el oído: grrr.

Obviamente, traté de volver a concentrarme en donde estaba y bajar antes que se me pasara la parada. Y sí, esa había sido la mejor vuelta a casa de todas. Incluso, justo en el momento en el que pisé el suelo de la calle, ya estaba ansiosa por verlo devuelta. Pero ahora tenía que concentrarme en mis problemas. Mis horribles problemas.

Por suerte, esa noche mi mamá estaba de buen humor y no me castigó ni nada por el estilo. Llamó a la combi para amenazarlos de que si volvía a pasar algo como esto, yo no volvería jamás a casa con ese transporte. . Me acosté temprano era todo lo que quería hacer. Y soñar, soñar, soñar.. dormir.. zzzzzz

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