viernes, 26 de diciembre de 2008

Capítulo 11: Monstruo (Relato de Seb)

Y así fue. Ella se fue. Partió en el avión. No la iba a ver por un mes. Pero.. qué significado tenía la vida ahora? Otra vez tendría que volver al trabajo, viajar con mis compañeros y contemplar su asiento vacío en el vagón. Todo volvía a su tinte gris. A la misma rutina aburrida antes de ella. Antes de que el milagro que había cambiado todo, pisara mi suelo.
Las semanas fueron muy lentas. La llamé dos veces para asegurarme de que hubiera llegado bien, pero gracias a la maldita comunicación con otros países, no me pudo contestar. Al final, me mandó un mensaje contándome que, aunque fuera muy lindo el lugar, no la pasaba bien lejos de mí. Y a mí me pasaba lo mismo. Pero me sentía mal porque ella se estaba arruinando las vacaciones por culpa mía. No me gustaba eso. Por eso, traté de llamarla todos los días, simulando la alegría en mi voz para darle entusiasmo. Y se podría decir que en poco tiempo lo pude lograr.
Pero esto no cambiaba nada. Cada noche me costaba dormir. Extrañaba sus labios, ese gusto tan dulce que dejaban en los míos. Eran los labios más deliciosos que hubiesen podido existir. Al igual que ella. Todo me parecía perfecto cuando estabamos juntos. Y cuando la besaba, me prendía en llamas. Pero tratando de contener el poder, ese poder de deseo que me llevaba hacia ella, o bien, a pensar en otro tipo de amor con ella. Un amor más adulto. Pero no se podía. Llegué a prohibírmelo. Por ahora.
Marcelo, mi compañero de vagón, me invitó a una fiesta que daría en su casa al día siguiente. Supuse que me ayudaría un poco a relajarme, desconcentrarme y olvidar un poco todo el dolor que se me estaba acumulando, entonces acepté la invitación. Grave error. Esa noche, durante la fiesta, se me acercaron todo tipo de mujeres. Las rechacé a todas violentamente y me hundí en varios tragos de cerveza. Quedé acabado. A la mañana siguiente, yo seguía mareado, sin parar de decir estupideces, y Male me llamó. Reconoció que no estaba sobrio y se puso a llorar en el teléfono. Soy un monstruo.

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