De repente, en uno de los costados de la ruta, justo donde él lo señalaba, había un cartel que decía:
COUNTRY PINARES
Enseguida abrí los ojos como platos, pero rápidamente lo miré con cara amenazadora.
-No quiero que pagues ningún country ni nada..
-No hace falta, ya tenía casa acá
-Ah, bueh! Después criticás a tus amigos
-No es tanta exageración esto, es bastante sencillo
-Mmm.. como quieras
Seguimos con el auto por un camino, hasta unas cabinas con barrera en las que él mostró un carnet y lo dejaron pasar. Hicimos diez cuadras con el auto hasta llegar a una enorme casa blanca, con los vidrios espejados, una puerta enorme de madera oscura y mucho pasto verde en el camino. Realmente hermoso.
-Estuve pensando en algo que podrías hacer –dijo, interrumpiendo mi momento de admiración
-Ohm, qué?
-Llamá a tu vieja, decile que vas a dormir acá
-Ah, sí, qué fácil.
-Por?
-Seguro que va a querer hablar con tu mamá..
-Jaja, no creo
-Bueh, preparate para para el NO!
-Dale, llamala
-Ok.
Marqué el número de casa. Me atendió ella. Me preguntó si ya había terminado la fiesta y si la había pasado bien. Le contesté a todo que sí y ella parecía bastante contenta. Le dije que me iba a quedar a dormir en lo de Seb, y para mi sorpresa, me dijo: buenísimo! Me pidió que le avisara mañana a la hora que volvía. Me dijo que me quería y buenas noches. Ajám.
-Y?
-Me dejó –contesté exhorta
-Jajaja, viste? Yo sabía..
-Bueh.. y para qué me querías llevar a un lugar más privado?
-Uhm, creo que vos lo sabés muy bien..
Aferró su mano a mi pelo suelto. Sentí que me acariciaba la parte de atrás del cuello y entonces en mi oído comenzó a susurrar una canción. Una canción hermosa. Algo que yo ya había escuchado antes. Pero su voz aterciopelada y de miel, me hacía confundir.
-You are here, so am I. Maybe millions of people go by. But they all disappear from view, and I only have eyes for you.
-Asd, creo que me voy a desmayar..
-No! Por qué?
-Porque no puede ser que me cantes ESA canción
-La conocés?
-Obvio, la amo..
-Oh, qué cagada
-No! Por qué decís eso?
-Yo quería ser el primero que te la cantara
-Y lo sos!
-No, cuando escuchás el CD, te la canta Jamie Cullum!
-Jaja, pero esto es de verdad, y me encanta.
-Y a mí me encantas vos
-Uhm, estoy perdiendo la conciencia..
-Realmente tendría que dejarte respirar
-Callate, seguí..
Me agarró de la cintura y me aproximó lo más que pudo a él. Cuando estuvimos tan cerca, que pude sentir su respiración en mis oídos, me dijo:
-Esta vez no me interrumpe nadie..
Terminó la frase y sus labios presionaron sobre los míos con la más cuidada delicadeza. Sus manos despeinaban mi cabello lentamente, tratando de concentrarse en otra cosa para no exagerar mucho el momento.
Yo estaba perdida. Al igual que mi conciencia. Sentía que me habían inyectado con algo que me hacía perderme y no querer regresar. Él pausó el beso apenas se dio cuenta que me faltaba la respiración y ya me estaba poniendo pálida.
-Creo que me acordé que tenés 14
-¿Qué? ¿Y eso qué importa? –pregunté todavía atontada mientras agarraba su cara y me la acercaba a la mía.
-No, en serio.. no quiero zarparme con vos.
-No te pido que te zarpes, quiero un beso.
-Sí, justo por eso te digo, así empieza todo..
-Está bien, cuando se te pase, me lo das.
-Sí, lo prometo.
-Bueno..
-Mmm.. subite al auto, te quiero mostrar un lugar..
Nos subimos al auto muy rápido. Manejó en silencio. Él me agarraba de una mano. En dos minutos aproximadamente llegamos a una cancha de golf. Todos los hoyos con banderitas y todo el terreno repartido en pequeñas colinas. De noche había muy pocas luces encendidas. Cerca de un hoyo había un especie de arrollo simulado, con agua prácticamente transparente. Sin soltarme de la mano, me llevó a una de las colinas y ahí nos acostamos en el pasto. Como no había muchas luces y edificios, las estrellas se veían perfectamente. Era una noche más que perfecta.
-Hay algo que quiero contarte –me dijo él mientras miraba al cielo..
lunes, 22 de diciembre de 2008
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