miércoles, 17 de diciembre de 2008

Capítulo 4: Asunto: RW: Fotos

A la mañana siguiente me desperté de muy buen humor. Era de esperarse. Pero no aguanté más, a alguien tenía que contarle lo que me estaba pasando. Y telefoneé a Maru. Ella era mi mejor amiga y decidí que se lo contaría todo. Aparte, no tenía nada que hacer, prácticamente las clases habían terminado para mi. La llamé. Le conté todo todo. No se me escapó ni un detalle. Ella me escuchó de lo más interesada y opinaba de vez en cuando. Le encantó mi historia de amor y me dijo que quería conocerlo. Le prometí que algún día se lo presentaría. Me dijo que tenía cosas que hacer, que otro día la telefoneara para contarle más sobre él. Le dije que sí. Colgamos.
Me di cuenta que realmente no tenía nada que hacer, entonces prendí la computadora. Revisé mis mails, y en eso me acordé que le tenía que mandar la foto a Seb. A pesar de mi pelo despeinado por el viento de ese día y mi cara toda sonrojada por estar al lado de él, la foto me encantaba. Él estaba como yo lo quería. Despeinado, rubio, con sus hermosos ojos azules que me congelaban. Volví a concentrarme y busqué el cable para bajar las fotos de mi celular. Estos días me estaba costando concentrarme por culpa de él. Me hubiese gustado poder decírselo, pero no podía. Bajé la foto, se la mandé. Luego me conecté al MSN para hablar con alguien, el aburrimiento me podía. Estaba Luna conectada. Me preguntó cómo había viajado si la combi se había ido. Le conté que me fui en subte, pero no le conté que lo hice con él. Seguía aburrida. Me dediqué a apretar el botón de ‘Actualizar’ en mi casilla de mails hasta que ví que me llegó uno:
Remitente: jackcampos@hotmail.com
Asunto: RW: Fotos

‘Qué rapido’ me limité a decir. Lo abrí tan pronto como mis manos dejaron de temblar por la ansiedad. Maldita ansiedad. El mail decía:

Male! Qué tal? Bueno, acabo de recibir la foto, mil graciass! Realmente no sabía cuando me la mandarias, jeje. Espero verte hoy, eh, asi me contás que onda con tu vieja ayer. Jaja, espero que no te haya retado mucho.. AH, me acordé.. hoy me siento en el primer vagón :)
Beeeesos,
Seb.

Qué lindo, dios, qué lindo me resultaba saber algo de él. Y aunque parezca una tontería, sentía que me volaban mariposas en el estómago. Ya se estaba convirtiendo en algo más que gustarme. Ya era amor lo que sentía por Seb. Pero no quería adelantarme mucho, porque quizás él no quería nada conmigo. O quizás sí. Maru decía que él me tiraba mucha onda, pero que yo no me daba cuenta por estar tan atolondrada mirándolo o pensando en él. Quizás tenía razón. Por ahí sería mejor que empezara a ver la onda que me tiraba. Entonces no se me ocurrió nada mejor que contestarle el mail:

Hola! Cómo estás, Seb? Bueno, espero que te haya llegado bien la foto y la disfrutes! Jaja, con mi vieja no hubo problemas, después te cuento mejor. Yo también me siento en el primer vagón hoy :D
Un beso,
Male.

Y lo mandé. Me pareció un poco tonto, pero no tan exagerado como el de él. Bueno, por lo menos escribiendo. Bueno, no, no podía pensar que él era exagerado, no! Agh, basta.
Me aburrí tanto esa tarde, que se hizo eterna. En un momento me quedé 20 minutos pensando cómo me iba a peinar. Pero, si todos estos días había estado yendo con el pelo común, con mis rulos naturales. Quizás a él le gustaban mis rulos. Qué perdía en preguntarle? No, quizás era demasiado temprano. Por ahí, cuando tengamos más confianza entre nosotros, se lo podría preguntar. Pero si de repente, yo descubría una señal de onda, se lo preguntaría. Si me animaría.
Bueno, al final fui al cole con mis rulos naturales, un poco delineada como siempre, y con ropa totalmente normal. No me gusta impresionar mucho con lo que llevo puesto, soy tímida en esos casos. Y varios más también. Como en él.
El viaje fue así: primero, subí al colectivo lo más bien, escuché música obviamente para distraerme un poco y que se me pasara el tiempo más rápido. Segundo, bajé, crucé Acoyte y bajé a la boca del subte. Pasé con mi boleto estudiantil por los molinetes, me fui a la punta de la estación, donde siempre quedaba el primer vagón. Esperé mas o menos 3 minutos al subte. Me desesperaba, qué estupidez. Al final subí. Seguía escuchando música. Las estaciones se pasaban rápido. Castro-Barros. Loria. Plaza Miserere. Stop! En la próxima parada, él subía. Ay, dios. Ya llegó el momento. Bueno, respirá, no es grave, es solo un chico. No, no es solo un chico. Es él. Se cierran las puertas. Ruido, ruido, ruido. Se apagan las luces amarillas. Se vuelven a prender. Adiós, Alberti. Más ruido. Más. Más. Un poco más. Pasco.
Se abrieron las puertas. Mucha gente, mucha. Yo estaba en la primera puerta, a la derecha. No lo ví. Me deprimí. Mucho. Todo el día malgastado por un chico y él ni siquiera se dignó a aparecer. Qué bien, eh. No creo que después de esto quiera volver a viajar con él. No, aunque no lo soporte. Peor es soportar una cosa como esta. Me está tomando por tonta. No, así no va.
-Hola señorita..
Me paralicé. No tenía palabras. La voz aterciopelada había aparecido. Como por arte de magia, estaba ahí. O sería mi imaginación? Sí, seguro era eso. No le voy a contestar a una voz imaginaria, voy a parecer una loca.
-Ey! Se-ño-ri-ta!- dijo, ya casi gritándolo. Me tocó un hombro con su dedo índice. Me dí vuelta.
-Hola! Pensé que no venías..
-Te prometí que lo haría
-Es verdad, pero no tenés que prometerme nada a mí.
-Sí, si tengo.
-Y.. por ahí se te había atrasado un poco la cosa..
-No creo, yo tengo todo el tiempo del mundo para vos..
-Para mi?
-Cuando prometo algo lo cumplo.
-Ajám, lo voy a tener en cuenta
-Me alegro
-Ahm..
-Y? Me puedo sentar al lado tuyo? O no querés? Qué pregunta era esa? Cómo no voy a querer!
-Sí, sentate..
Y se sentó. Y otra vez su pierna pegada a la mía. Esta vez era mejor todo. Además de su pierna, su mano estaba sobre la mía. Por favor, no la saques!
-Bueno, qué onda? Llegaste bien ayer?
-Sí, todo perfecto
-Ah, menos mal. Casi no pude dormir.
-Uh, por qué?
-Necesitaba saber si habías llegado
-Já, ves que parecés mi viejo?
-No me digas eso, no me hace bien.
-Cómo ‘no me hace bien’?
-No, porque yo estoy preocupándome por tu bien estar, como un amigo, y vos me decís que soy hinchapelotas como tu viejo.
-Mm.. no creo que mis amigos no puedan dormir por mi culpa..
-Bueno, a mi me pasa..
-Te pasó querrás decir
-Desde que te conozco me viene pasando varias veces
-Y a qué va todo esto?
-No sé, quizás vos tenés la respuesta.
-No me gustan los enigmas
-Qué lástima, ganarías mucho con resolver este..
A qué se refería con eso? Sería un enigma sobre saber si él está tan enamorado de mi como yo de él? No, los chicos no hacen ese tipo de bromas. No es probable.
-Qué gracioso, eh..
-No es una broma
-Dale, dejá de joder..
-No es una broma!
-Bueno, ok.
-Bajamos?
-Sí, dale
Ese recorrido por el túnel fue el más silencioso. Metí la pata, era obvio. Él quería que yo averiguara ese enigma. Y si era lo que quería, yo lo iba a hacer. Mejor se lo proponía.
-Me parece que voy a tratar de resolver tu enigma
-Yo sabía
-Pero voy a estar todo el tiempo pensándolo, seguro me pierdo algo importante en el colegio.
-Entonces te voy a dar una respuesta
-Cuándo?
-No, mejor no.
-No! Ahora me lo decís!
-No, es demasiado temprano.
No, es demasiado temprano. Qué!? Es lo que yo estoy pensando?
-Nunca. Para mi nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde, sabelo.
-Ah, sí?
-Exacto. Ahora me lo vas a decir?
-No.
-Andate a c..
-Ep.. me parece que mejor te dejo sola
-Nooooooo!
-Ok, ok..
Adsh, porqué mierda tuve que gritarlo?
-Bueno, vamos al cole, llego tarde sino..
-Tarde? Si son las 4:42!
-Quiero ver a mis amigas!
-Pero si las ves cuando entran..
-No a todas, no estoy en la misma división que algunas..
-Las ves en el recreo
-Para qué me retenés?
-Todavía no te lo voy a decir
-Qué? El enigma? Ya sabía
-No, todavía hay cosas que no te puedo decir. Como por ejemplo esa.
-En serio, dejá de joderme.. lo único que querés es que me distraiga en el colegio y salirte con la tuya y nunca jamás aparecer. Eso querés.
-De dónde sacas esas historias?
-Es todo verdad
-Entonces explicame, cómo voy a hacer para dejar de verte? Qué va a pasar en mi vida? Voy a poder dormir? Yo creo que no, y la culpa va a ser toda tuya.
-Seb, recién nos conocemos
-Yo creo que no
-Sí!
-La verdad es que siento como si te conociera hace mucho
-Ah, qué lindo..
-No, en serio.. hay algo en vos que..
-Que..
-No, no puedo
-Uh, listo, me pudrí. Chau.
-Chau.
Me di vuelta como ayer, esperando esa mano inoportuna que me tiraba para que lo saludara. Pero no. No apareció ninguna mano. Incluso, me quedé un rato parada ahí, esperándola. Me di vuelta al fin. Nadie. No había nadie. ¿Cómo? Nadie! No estaba él. No, no estaba. Eché un par de vistazos a las esquinas del colegio para ver si se había ido corriendo. No, ni rastros de él. Me enojé. Y esta vez fue para mal.
Todo el día fue un bodrio. No presté atención a nada. Mi profesor de castellano me pidió que analizara una oración y lo hice sin ganas, con mala cara y voz de dormida. Mis amigas me contaban cosas y lo único que yo pude contestarles era ‘ah’. Me había arruinado la tarde. Pero en parte, seguro era culpa mía. Y ahora? Qué iba a hacer si no lo volvía a ver jamás? No sé, realmente me perdería.
En música, como había sacado 8 en la prueba, no tuve que hacer nada. Estaba tan aburrida que me puse mi mp3 y me perdí un poco con las canciones. No quise poner ningún tema triste porque ahí si que iba a explotar del llanto. En un momento se me ocurrió ir al baño. Le pedí permiso a la profesora. Salí del salón y caminé lo más lento que pude por el subsuelo. Muy lento. Cuando llegué recién al SUM escuché:
-Mm.. así que pensaste que te iba a dejar así nomás
-Qué? Dónde estás?
-Acá, Malena..
Como por arte de magia, apareció en la puerta del SUM como si fuera un alumno más, alguno de quinto año en hora libre. Me miraba con sus ojos azules como si yo fuera un pedazo de carne y él un perro.
-Cómo hiciste para entrar?! No dejan entrar a cualquiera..
-Ya te darás cuenta que sí. Ni siquiera me preguntaron, pensaron que era de sexto.
-Ah, pasás bien por eso..
-Sí, por suerte.
-Y qué hacés acá?
-Me di cuenta que hice muy mal en dejarte sola ahí, solamente diciéndote ‘chau’.
-Menos mal que te diste cuenta..
-No quiero volver a hacértelo
-Ah, mirá vos..
-Me perdonás?
-No creo que sea tan fácil conseguir un perdón mío.
-Ah, me la hacés difícil encima
-Claro
-Qué querés a cambio?
-Proponé algo..
-No voy a proponer nada..
-Bueno, jodet-
-Voy a hacer algo.
Me quedé helada. Automáticamente me tomó los hombros y se me fue acercando. A medida que lo hacía, sus manos bajaban de mis hombros a mi espalda y ahí quedaban. Menos mal. Todo mi estómago se revolvía, lleno de mariposas. Y era así, todo era perfecto. Pero..

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