-Tengo una sorpresita..
-Cuál?!
-Hoy me llamó mi jefe al mediodía, y me dijo que me iban a dar vacaciones..
-Y eso es una buena noticia? Que nos volvamos a separar?
-Vos te pensás que yo me quiero separar de vos?
-No sé.. suponía que no, pero-
-Dejame terminar.
-Bueno.
-Mirá, yo tenía ganas de proponerte que vengas conmigo, pero si no tenés ganas..
-¿QUÉ? ¿Yo?
-Sí..
-Aaaaaaay, me muero, me encantaría!
-En serio me decís?
-Pero.. obvio!
-Genial, porque tengo pensado algo..
-Qué?
-Te voy a llevar ya mismo a tu casa y voy a hablar con tu vieja sobre el viaje, pedirle permiso y todo eso.
-Me parece genial..
-Bueno, vamos?
-Sí, está bien..
Arrancó el coche y dejamos la heladería. En el viaje, no paraba de hablar del viaje, del lugar en donde pararíamos y todas las actividades que tenía planeadas hacer. Me gustaba tanto verlo así que llegué a pensar en que si mi mamá le diría que no, yo no podría soportar que se le fuesen sus ilusiones. No era algo en lo que me gustaba pensar. Creo que no volvería a hablarle a mi mamá.
Llegamos a casa. Saqué las llaves que tenía en el bolso y me apresuré a abrir la puerta. Mi mamá estaba viendo una película en el DVD y no me prestó mucha atención. Sólo en el momento en que le dije Seb quiere hablar con vos, se dignó a mirarme. Su sonrisa se ensanchó y me volvió a guiñar el ojo. Me ponía incómoda esa reacción. Pero justamente eso era lo que menos importaba.
Lo hice pasar a Seb y después de captar una seña que me hizo de dejame que hable con ella a solas, me fui a mi cuarto directamente. Esperé unos diez minutos a que terminaran de discutir el asunto, hasta que una golpeadita a la puerta de mi habitación me hizo interrumpir lo que hacía para distraerme. Abrí la puerta y ahí estaba mi mamá. Traté de leer la expresión de su cara, pero no lo logré. No había expresión ni de tristeza o alegría. Probablemente fuera de aceptación. Me dijo que Seb quería despedirse y que estaba en la puerta. Antes de escuchar la última palabra, salí enseguida hacia la puerta. Allí estaba él. Apoyado en su enorme y lujoso auto negro, sin dejar de mirarme. Su sonrisa reflejaba una combinación de felicidad y satisfacción. Él siempre conseguía lo que quería, pensé. Me acerqué hasta él y atiné a preguntar:
-Y? Qué te dijo?
-No se nota por mi expresión?
-Que sí?
-Sí!
-Aaaaaaaaaaay! No lo puedo creer!
-Sí, yo tampoco.. al principio fue un poco difícil de convencerla, pero después se dio cuenta que yo no quería otra cosa que estar con vos, y no se pudo negar.
-Cómo sabés eso?
-Me lo dijo, jajaja.
-Qué tierno, viniendo de mi vieja..
-Jaja, es la vieja más copada que conozco, en serio.. y además te entiende demasiado.
-Puede ser..
-Bueno.. me tengo que ir, tengo sueño y no me quiero dormir en medio de la autopista.
-Sí, te conviene..
-Mañana hacemos algo?
-Qué? Salir?
-Dale.. tengo un lugar nuevo que te va a encantar
-Bueno, lo que vos quieras
-Sabés algo?
-A ver.. qué?
-Te amo.
Me estremecí toda. Por extraño que pareciera, era la primera vez que me lo decía. Por lo menos así directamente. Era algo mágico escuchar esas palabras. Parecía que el mundo se había detenido para que yo pudiera entender si habían salido realmente de su boca. Y así era.
-Vos no te das cuenta.. pero yo te amo muchísimo más.
-No lo creo.. pero no empecemos a discutirlo ahora..
Me tomó de la cintura, como ya tantas veces lo había hecho, entonces me dejé llevar por sus labios. Después, me soltó un minuto después y se despidió con una sonrisa que me dejó ciega y obviamente, atontada. Me fui a dormir bastante comforme esa noche.
En la mañana, mi mamá ya me tenía listo el desayuno, algo bastante raro. Supuse inmediatamente que quería hablar conmigo sobre el viaje. Me senté al lado de ella y me tomé el desayuno. Empezó a hablarme de que le agregraba saber que me sentía feliz con Seb y que ella sentía que éramos directamente el uno para el otro. Todas esas cosas eran demasiado raras. Pero me alegraba que las dijera. Pensé que haber hablado con él le había cambiado sus ideas con respecto a lo que yo necesitaba. Y me parecía muy bien todo eso. Luego de que terminé de hablar con ella, miré la hora en el microondas y el reloj decia 10:56. Mi mamá se dio cuenta de lo que estaba haciendo y me dijo 'te llamó hace media hora.. se perdonó mil veces porque no quería despertarte y me dijo que lo llamaras cuando te despertaras'. Me reí mucho, Seb se hacía cargo muchas veces de cosas que no valían la pena tanto como para disculparse. Me encantaba su forma de ser, como todo él. Lo llamé enseguida y me pasé como una hora hablando por teléfono, mientras soportaba las señas de mi mamá, amenazando que me cortaría el cable del teléfono si no dejaba de gastar. Él no dejaba de decir que tenía planeadas tanto las vacaciones que no pensaba dejarme aburrirme ni un segundo. Era todo tan hermoso con él. Al final, terminé cortando rápido la conversación porque las amenazas iban de mal en peor, y él me recordó que esta noche teníamos que salir. Me dijo que me pasaría a buscar a las nueve y que esté lista, ya que había reservado el lugar.
El día se pasó volando y cada vez estaba más ansiosa por la salida de esta noche. Había reservado los asientos en un restaurant y eso significaba que era uno importante. Me puse lo mejor que tenía y me maquillé como mejor pude, pero discretamente. Ya estaba lista.
La bocina sonó inmediatamente y me apresuré a salir. Subí rápidamente al coche, y apenas lo hice, arrancó el auto. Me dijo cómo estás, hermosa? y le respondí. Me molesté un poco porque no nos pudimos saludar bien, pero me acordé que había hecho la reservación y había un horario que cumplir. Llegamos pronto al lugar y él dijo su nombre y número de documento para que le dieran la mesa. Lo reconocieron enseguida y nos condujeron hacia donde ésta se encontraba. El lugar era precioso. Las luces eran bajas y tenía las paredes de un color bordó. Las ventanas eran de pared completa y los vidrios eran polarizados. De fondo sonaba una banda de jazz moderno que aunque no me gustara, quedaba perfecta con el lugar. Al final, después de llegar a nuestra mesa, nos sentamos. Él se volvió a parar y se sentó al lado mío, y me saludó bastante bien. Otra vez sus labios frenéticos me sacaban la respiración. Tuvo que detenerlos cuando una mesera se nos acercó. Él no le prestó atención, pero respondió a todas sus preguntas. Yo la miré y me pude fijar que a él lo miraba con una cara angelical, como esperando que cruzara sus ojos con los de ella. Pero en ese momento, me miró de reojo y su cara se convirtió en una expresión de pura envidia y celos. Qué mas daba, era solo alguien que a él no le interesaba. En ese momento, tuve la necesidad de ir al baño. Entonces le avisé y él me tomó de una mano y me dijo volvé rápido, ya te estoy extrañando y con esa frase, me dieron ganas de no ir a ningún lado, pero tenía que hacerlo. Me dirigí al baño y en la puerta había una chica, que a medida que me iba acercando a ella, me miraba como si fuera alguien conocido. Y ahí me di cuenta de que sí lo era. Era Abril, mi prima. Abrí los ojos como platos al verla, ya que era bastante inusual un encuentro entre nosotras que no hubiese sido en la casa de ella. La saludé inmediatamente y nos pusimos a hablar durante un ratito, porque mi urgencia por ir al baño nos interrumpió. Ella me esperó afuera y luego seguimos hablando mientras íbamos juntas a la mesa. Seb de lejos me miraba con una ceja levantada, como si recién me hubiese hecho una amiga nueva. Los presenté a ambos y empezaron a hablar como si ya se conocieran. Luego, ella me contó que estaba con un amigo y que se iba a preocupar si no le avisaba que me había encontrado y todo eso. Se fue por un rato y entonces aproveché a comer un poco, ya que la comida ya estaba en su lugar. Hablamos con Seb un poco y le advertí que tuviera cuidado con la mesera porque lo miraba mucho. Él se empezó a reir demasiado, que sentí que lo gritaba. En ese momento, volvió Abril con su amigo y les ofrecimos sentarse al lado nuestro. Nos pusimos a hablar con ellos todo el resto de la cena. Fue una noche diferente, pero divertida.
martes, 6 de enero de 2009
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