domingo, 24 de mayo de 2009

Capítulo 30: Llaves.

Me quedé en la puerta para escuchar si salía de la habitación, pero sólo escuché unos golpes en la puerta de al lado. Afiné el oído, y me concentré para saber quién era realmente..

-Excuse me, sir. It’s the lunch time and your brother is calling you, sir. (Disculpe, señor. Es la hora del almuerzo, y su hermano lo está llamando, señor.) –anunció la voz de un empleado, dirigida a mi malhumorado vecino.

-Ok, thank you, goodbye. (Ok, gracias, chau.) –contestó rápidamente.

Pude escuchar que el empleado se disponía para irse por el ascensor, pero los pasos apurados del hospedado lo hicieron detenerse.

-Can I ask you something? Who’s in the 94? Because I think he doesn’t let me sleep. (Te puedo preguntar algo? Quién está en la 94? Porque creo que no me deja dormir.) –dijo mi vecino, y en ese momento se puso la piel de gallina.

-Oh, I think there’s a teenage couple, sorry sir, I’m going to tell them to not disturb. (Oh, creo que hay una pareja adolescente, disculpe, señor. Les diré que no molesten.) –contestó el empleado, que según sus pasos, se acercaba a mi puerta. Me alejé de la puerta, y en un intento de llegar al baño caminando al revés, me choqué con Seb.

-Perdón! –dije, sin poder ocultar mi miedo.

-Qué pasó? –inquirió él enseguida.

-Nada, nada, quiero ir al baño.

-Male, decime.. los viste?

-Emm.. algo..

Toc toc toc.

-Uh, quién será ahora? –preguntó él, mientras se dirigía a abrir la puerta.

-Asddd. –atiné a decir.

-Sí, qué tal? –dijo mi novio, dirigiéndose al empleado.

-Sí, señor, me comunicaron del cuarto 93 que aquí había ciertos disturbios que no dejaban descansar a los hospedados.

-Oh, no lo creo, estuve aquí todo el tiempo y no ha pasado nada. –respondió extrañado Seb.

-Bueno, mil disculpas, señor. –dijo el empleado, y cerrando la puerta despacio, se fue. Seb me miró con una cara de mucha sospecha. Levantó una ceja y cruzó los brazos.

-Male, qué estuviste tratando de hacer?

-Nada, sólo lo escuché hablar con alguien por teléfono y me dio curiosidad.

-Ajám, nada más?

-Bueno, y me reí un poco fuerte.

-Ayy, dios. Este flaco es medio insoportable, lo sabés.

-No le digas así, malo.

-Buen, no te das cuenta que te quiso sacar del hotel porque te reíste?

-No creo que quisiera eso, aparte no sabe quién soy. Puede pensar que soy un gordo pelado que no le importa nada.

-Jajaja, qué estupidez.

-Bueen.

-Conseguiste el analgésico?

-Siiiiiii, más que eso!

-Qué?

-Me crucé con Gem en el ascensor!

-NOOOOO!

-Siiiiii, todavía no lo puedo creer!

-Y? Qué te dijo!?

-Nada, hablamos un poco, me acompañó al bar, me pidió el analgésico y me dio un beso!

-Ejem.. en donde?

-En el cachete, amor.

-Mm, menos mal. Ah! Me quiero imaginar que si te cruzás a Liam, no te le vas a tirar encima, no?

-Aggggh, no sé.

-MALE!

-Mentiraaaaaaaa, si ni siquiera me va a mirar!

-Qué no? Ese es un mujeriego.

-Nah, yo soy chiquita.

-Dah, como quieras. Vos ya sabés.

-Jiji.

-Bueno, me voy a comprar algo abajo.

-Puchos no, eh.

-No, puchos no.

-Bueno, andá tranquilo –sonreí.

-Te quiero, portate bien, sí?

-Sí.

Seb abrió la puerta y salió rápidamente. Parecía que necesitaba algo urgente. Yo salí a la ventana que daba a la calle, y la abrí. Apenas lo hice, se empezaron a escuchar unos gritos de gente que creía que yo era alguno de los de la banda. Cerré enseguida, y la multitud dijo Uuuuh conjuntamente. Me reí exageradamente, pero me acordé que a mi vecino le molestaba, y me tapé la boca. Agarré mi campera, escribí una notita en un boleto que tenía en el bolsillo y la dejé arriba de la cama. Abrí la puerta, y salí al pasillo. Desierto. No había nadie. Me agarró una sensación de escalofrío cuando pasé por la puerta de la 93, imaginándome que de allí podría salir una persona demasiado especial para mí, y quizás, cumplirme un sueño. Sacudí mi cabeza intentando deshacer cualquier tipo de ilusión. Escuché algo. Trac trac. Una manija. Me di vuelta.

Alto, pelo muy corto, saco negro, jeans azules. Un cigarrillo largando humo entre los dedos. Un odioso anillo dorado. Estaba de espaldas, cerrando la puerta. Cada dos segundos largaba un fucking, ya que le costaba cerrar. Mi risa, mi respiración y mi conciencia se contuvieron. Me quedé parada en el lugar en el que estaba. Inmovil. No había nada que pudiera hacer.

Luego de un rato, pudo terminar con la llave, pero estaba tan enojado que la revoleó hacia atrás. Me roseó el brazo y pensé estar soñando. Me agaché apenas escuché el ruido de las llaves caer, y rápidamente las levanté. Él estaba ahí. Ya en frente mío. Me miraba a los ojos, cansado y malhumorado, pero aún asi me miraba a los ojos. Quise que ese momento se congelara en mi vida para siempre. Pero su quebrada voz inglesa me interrumpió todo.

-Eh.. are you gonna give me that shit?

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