domingo, 24 de mayo de 2009

Capítulo 28: El Alta

Esa tarde no le presté atención a otra cosa que no fuera él. Y él decía que era muy exagerada con mis cuidados, pero a mí me parecían insuficientes, y todavía más con la culpa que cargaba encima. Lo miraba a veces y se me exprimía el corazón al pensar que por mi culpa, él quizás no estaría ahí en ese momento. Pero su voz, dulce y quebradiza, me desvaneció todos los pensamientos..

-Male..

-Qué pasa, mi vida? –le contesté alarmada por cualquier cosa que le pasara.

-Mirá, yo quería darte algo antes de nuestra pelea, que por favor, no me la recuerdes..

-Ssí.. decime

-Yo sé que te encanta ir a recitales, y las bandas británicas, y te había comprado entradas.. para Oasis..

Abrí los ojos como platos. No podía creer que me estuviera hablando de un recital en ese momento. Intenté disimular mi asombro, ya que veía que su cálida sonrisa se estaba borrando al ver mi expresión.

-En serio? No me jodés? –puse mi mejor sonrisa impostada.

-Sí, te gustaría ir.. eh.. conmigo?

-Obvio que sí, mi amor, gracias, en serio..

-Mm, no lo decís con muchas ganas..

-Sí, ya sé, perdoname. Estoy un poco sensible después de lo que pasó..

-No.. Male, por favor, no quiero que estés mal..

-Bueno, está bien, voy a tratar de olvidarlo –balbuceé con los ojos mojados.

-Y no llores, porque te puedo jurar que me agarra un dolor en el pecho increíble cuando te veo llorar..

-Ay, no.. no, bueno, no lloro más –dije secándome las lágrimas rápidamente.

-Linda.. –me tomó una mano- no quiero volver a agarrar por el camino equivocado, te quiero llevar a ver a una de tus bandas preferidas, puedo?

-Sí, claro que podés..

-Bueno, entonces también me vas a dejar llevarte al Hyatt a esperarlos, no?

-Qué!? Me estás jodiendo?

-No..

-Aaay, te amo tanto! –lo abracé suavemente y él me devolvió el abrazo.

-Hay que ir practicando, eh..

-Cuándo es?

-Em, en tres días.

-QUÉ!? CÓMO NO ME ENTERÉ?

-Quizás estuviste muy ocupada en otra cosa..

-Sí, en vos.

-Jajaja. –se rió con ese sonido quebradizo otra vez y me acarició una mejilla.

Me sentía tan bien a su lado. No me imaginaba otra vida sin él. Y eso dolía como el infierno. Sin más que decir, me acerqué para besarlo, pero él lo hizo antes, y como si no nos hubiésemos visto hace un largo tiempo.

Los días anteriores al recital estuvimos repasando las canciones, fuimos a comprar unas remeras a la galería Bond Street, ya que Seb no tenía, y la mía me quedaba chica. Pasamos mucho tiempo juntos y eso me hacía sentir mejor. Era como si nada hubiese pasado nunca, y estuviéramos en el mejor momento de la relación. Lo llamaba todos los días, le contaba como me iba en el colegio, qué había hecho, y por lo menos dos veces por día lo veía, ya que él se obligaba a hacerlo. Todo iba muy bien.

Al fin llegó el día. Me desperté esa mañana muy animada, era sábado. Me bañé, me maquillé un poco (no mucho), me puse mi nueva remera de Oasis, mis jeans chupines negros, mis zapatillas converse, y salí a la puerta, donde él ya me esperaba apoyado en la puerta del coche. Tenía en su mano los songbooks de Definitely Maybe y Dig Out Your Soul, y un marcador fino indeleble que yo le había dado el día anterior. Me abrió la puerta del copiloto y antes de sentarme le sostuve la cara y le dí un beso muy ruidoso. Él se quedó perplejo y sólo atinó a decir ‘qué emoción’. Nos fuimos en menos de dos segundos de mi casa, y en unos quince minutos llegamos al hotel. Había gente, pero no mucha. Todos tenían remeras de la banda, fotos, pósters y discos para que se los firmaran. Yo me dirigí a las rejas, donde los demás fans estaban parados esperando, pero Seb me tomó del brazo y me condujo a la entrada del hotel, donde le dio la llave a uno de los cocheros que le dijo ‘bienvenido, señor’ con una amable sonrisa. Subimos las escaleras que llevaban a la puerta del lugar. Yo no entendía nada, pero lo seguía a él. Otro empleado nos abrió la puerta con una especie de reverencia que hizo con el brazo. Era tan ridículo que me parecía una película, o más bien un sueño.

Entonces cruzamos las puertas ante las miradas de varios fans que gritaban cosas como ‘déjenos pasar a nosotros!’, lo cual me daba cierta culpa. Me di vuelta y miré, estupidizada, el hall del Hyatt. Era todo muy lujoso, con demasiados detalles en oro y plata, y escaleras de mármol fino. Mi novio me agarró una mano, tomó una llave con un 94 grabado, y me dirigió al ascensor más cercano.

-Qué es esto? No.. no.. no puede ser verdad.

-Lo es.

-Sebastián, yo no quería que hicieras esto.

-Pero lo hice, ya está.

-Cuánto te salió esto? Seguro no me va a alcanzar la vida para pagártelo.

-Nada, no me debes nada. Ahora callate y pone tu mejor sonrisa, porque te los podés encontrar en cualquier lado.

-Qué? En serio están acá?

-Y sí. Además están en el mismo piso que nosotros. Ponete el abrigo, no sé qué van a pensar si te ven con la remera de ellos.

-Sí, mejor.

Me puse el abrigo con las manos que me temblaban. Estaba nerviosa, pero al mismo tiempo molesta. Me gustaban las sorpresas que me hacía, pero todavía me sentía culpable y no quería que hiciera más por mi.

Llegamos al piso, abrimos las puertas del ascensor. Fuimos a la habitación 94, donde nos esperaba otro empleado más, con una bandeja con distintas bebidas, té, café, y toda variedad de cosas para comer. Apenas lo vi se me revolvió el estómago y me apresuré a entrar a la habitación. Seb le dio una propina y se fue. Cerró la puerta, y al fin quedamos solos. Lo miré de reojo mordiéndome un labio, y él lanzó una carcajada suave.

-Shh, pueden estar durmiendo!

-No creo.. jaja.. hace un rato llegaron de revisar los camarines en River.

-En serio? Cómo sabés?

-Un empleado me tiene al tanto..

-Ah.

-Querés que te diga en qué habitación estan?

-Sí, por favor.

-En las 92 y 93.

-NOOOOO! EN SERIO?

-Sí. En la 92 están Noel y Gem, y en la 93, Liam y Andy.

-Nononono, lo tengo a Liam Gallagher a metros, nooo!

-Jajaja, tranquilizate, y dejá de gritar tanto, por ahí están durmiendo en serio.

-Sí, es verdad, no quiero tener problemas con los Gallagher.

-Jaaaa, mejor así.

-Bueno, hablando de otra cosa.. me duele un poco la cabeza por la euforia.. voy a buscar algo al bar.

-Dale, yo me quedo acá vigilando a los hermanitos, pero volvé rápido, por ahí te los perdés..

-Ay, no, voy rapido!

Salí rápidamente del cuarto, cerré la puerta. Y me dirigí al ascensor. Pulsé el botón y me dediqué a esperarlo, ya que estaba en el subsuelo. En eso, escuché el ruido de una manija en una puerta cercana..

No hay comentarios:

Publicar un comentario