Ya más tranquila, bajaba las escaleras, cuando sonó el teléfono. Me había olvidado de desconectarlo o hacer algo para que Seb no lo atendiera, entonces corrí lo más que pude el trayecto que me quedaba de la escalera y me apresuré a llegar antes que él a atender mientras le decía Yo voy! Por suerte llegué al teléfono sin que él hubiera caminado más de dos pasos. Atendí intentando disimular que no pasaba nada. Lo que daba igual, porque Seb estaba demasiado concentrado en el partido.
-Hola? –respondí después de un largo suspiro.
-Hola, sí, es la casa de Sebastián? –me preguntó una voz femenina desconocida.
-Sí, quién habla? –pregunté poniéndome cada vez más seria.
-Me llamo Magali, soy amiga de él.. estaría disponible ahora?
Apreté mis dientes, intentando hacer que chirriaran y ella los oyera.
-En este momento está haciendo algo, pero lo podés llamar después.. –le mentí, riéndome para adentro.
-Ahh, bueno, gracias.. em.. sos la mamá vos?
Me irritó.
-Acaso tengo voz de madre?! –pregunté casi gritando, haciendo que Seb me escuchara, y abriera los ojos como platos.
-Perdoname, tenés razón. Quien seas, gracias. Hasta luego.
Cortó ella. Me vino una furia interna muy grande y apoyé el teléfono en su base con toda mi fuerza. Seb se levantó del sillón sin despegar los ojos de la pantalla.
-Qu-quién era, amor? –preguntó, muy concentrado en el partido.
-Ah, a mi me preguntás? Me podés explicar quién es esa tal Magali?
-Magalí llamó? –puso cara de que aquello sonara absurdo
-Sí. Quién es!? –ya estaba perdiendo la paciencia.
-Es una chica del secundario, a veces nos vemos en las reuniones que hacemos con los chicos del colegio, pero sino no. Es raro que me haya llamado.
-Já, pero lo hizo, qué casualidad.
-Qué le dijiste?
-Que estabas haciendo algo y que te llame después.
-Por qué le dijiste eso?
-Porque es la verdad!
-Estoy mirando un partido, Male.. no es importante.
-Sin embargo no dejás de mirar esa pantalla.
Resopló una vez y tomó el control remoto. Apagó el televisor y me miró sonriéndome. Esa sonrisa que me podía tanto. Aflojé mis hombros que estaba demasiado tensos y lo miré tratando de fruncir el ceño. Él me hizo pucherito mientras seguía mirándome con la cara inclinada a un costado. Aunque me mataba siempre con esas caras, traté de hacerme la indiferente y de que mi cara no reflejara ningún sentimiento. Entonces él se me acercó y me envolvió en sus brazos mientras me besaba la mejilla. Me sonrojé y seguí con cara de enojada. Él sabía que no iba a dejar que esa tal amiga de la secundaria se comunicara con él, pero parecía no importarle. Después pensé en que esa semana no estaría todo el tiempo con él, entonces seguro podría comunicarse. Pero, qué querría? Posiblemente si le hubiese dicho que era la novia, ella hubiese descartado llamarlo devuelta. Pero gracias a mi ‘genio’ no se lo dije. Uhm, genial.
El resto del día, lo pasamos paseando por el campo de golf. Como era tan grande, y nosotros lo recorríamos caminando, se nos hizo muy tarde. Volvimos a la casa, tomé todas mis cosas y él me llevó a mi casa. En el auto, se la pasó convenciéndome de que no pasaría nada con esa chica, y que no tenía que preocuparme. Le dije que sí a todo, pero se notaba que no estaba del todo convencida. Él complementaba sus razones acariciándome la mejilla todas las veces que podía. Tanto que ya me estaba cansando. Pero igual me dejaba, porque me hacía reír y me levantaba un poco el ánimo. Hasta que a él se le ocurrió decir..
-Lo que sí, una vez salimos..
-AHH BUENO, EH –contesté gritando.
-Qué?!
-No es obvio? Es una ex novia, qué más puede querer?
-No creo que quiera nada conmigo.
-Ah, y qué te hace pensar que no te va a pedir que empiecen a ver devuelta, que extraña que la llames, que la acaricies, que.. que la.. beses. –ya estaba estallando en lágrimas.
-Mi amor, mi amor, mi amor.. calmate, hermosa. Mirá, con ella no funcionó la cosa porque yo no hacía ninguna de esas cosas que vos decís. Y es verdad, yo no la sentía mi novia. Nos pusimos en el quince de un amigo, creo que solo fue porque ella estaba linda ahí que me gustó. Después me di cuenta que no era lo que yo esperaba, que no podía conversar de nada con ella, no la sentía mi novia.
-En serio me deciis eesstto? –seguía llorando, pero cada vez menos.
-Sí, mi amor. Vos sabés que sos el amor de mi vida.
-Lo.. sssoy?
-Pero, por supuesto! No sé cómo es que lo preguntás.
-Te amo mucho –le dije tratando de disculparme, mientras agarraba su mano en la palanca de cambios. Él justo hizo un cambio, doblo hacia el costadito de una calle y estacionó. No era ningún lugar conocido, ni tampoco había algún local como para que él fuese a comprar algo. Me miró, me secó las lágrimas con un pañuelo descartable y me agarró la cara con sus manos mientras me miraba fijamente.
-Metete esto en la cabeza; vos sos la ÚNICA (lo gritó) y
-Qué? –dije como pude gracias a mi posición.
-Yo te amo mucho más.
Sonreí feliz, pero la sonrisa me duró medio segundo, porque enseguida estampó sus labios contra los míos. Después, me acarició el pelo, encendió el motor y seguimos el viaje. Puse un poco de música y mientras charlamos de los padres de él. Nos reímos de algunas anécdotas que habían contando sobre él y a ratos cantábamos, pero no como locos. Llegamos a casa en media hora aproximadamente y él me dio otro beso un poco brutal, pero dulce, como todos. Me dijo que lo llamara si no podía dormir, y también me pidió que no me preocupara ciento setenta veces. Le sonreí y asentí a todo lo que me decía. Se fue en un minuto aproximado y yo entré a casa. Me pregunté entonces si lo tendría que llamar esa noche.



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