Me acerqué a su oído. Le susurré. This is a dream, isn’t it?
Enseguida se dibujó una sonrisa en su rostro, tal como pensé que sucedería. No supe qué interpretar. Me perdí en su cara, mirando su expresión satisfecha.
De repente, caí en la realidad. No era sueño, pero parecía. Y más allá de lo que pasaba, estaba mal. Era algo prohibido. Liam lo era. Y cada vez se volvía más tentador.
Me acordé de que yo vivía en ese mundo, y que otras personas sabían de mí, y se preocupaban por mí. Pensé en todo lo que no hubiese creído pensar nunca. Había alguien más. Yo no estaba sola. No, claro que no. Pero entonces, ¿porqué actuaba como si lo estuviera? No podía ir y embriagarme con Liam Gallagher mientras mi novio podía estar tirado en alguna calle, golpeado y preguntándose si yo todavía existía.
Liam ya me estaba agarrando de la cintura otra vez, pero agarré sus tibias manos y las detuve. Quise rozar sus labios, como una ultima vez, pero no lo hice. Me alejé lo más que pude, corrí unos últimos pasos hacia la puerta y él no me siguió. Parecía haber entendido todo. Y era lo mejor que podía haber hecho.
No cerré la puerta, corrí al ascensor. Toqué el botón, me metí adentro. Me apoyé muy cansada sobre el espejo. Planta Baja. Abrí la puerta, bajé.
-Eh, sí, buen día.. buenas noches, mejor dicho.. puede ser que el señor Sebastián.. ah, gracias.
Otra vez a subir el ascensor. Espejo. Bostezo. Piso 3. Habitaciones. 94. Toc toc toc.
-Acá estás –me miró con su mejor cara de pocos amigos.
-Sssí, pero, ¿qué importo yo? –pregunté, confundida- El que importa acá, sos vos.. ¿qué te pasó?
-Já! Yo? Jajajajaja, en serio me decís? Que me pasó? Ja! Qué te pasó a vos, mejor dicho. Eh, la pasaste bien, no? Te gustó? Eh? –su cara se ponía cada vez más nerviosa.
-Pero, de qué carajo me estás hablando? –me hice la boluda lo más que pude.
-Pará.. te pensás que no me di cuenta que te cojiste a Liam? Ah bueno..
-QUÉ? Ah bieeeeeen, cuándo pasó eso que yo no me enteré?
-No te hagas la boluda, no te queda bien.
-Uy, loco, hacé lo que quieras. Onda, es Liam. No es algo posta.
-Sí, es un flaco.
-No fue mi culpa.
-Ah, no, claro.
-Me emborrachó y me arrastró al cuarto.
-Nunca pensé que podías caer tan bajo.
-Te podés ir al carajo.
-Ya me fui, pensando que íbamos a tener algo en serio. No puedo creer que haya hasta pensado en suicidarme por vos.
-Basta, Sebastián. Me estás haciendo mal.
-Yo? Y vos no te das cuenta de lo que me hiciste a mi?
-No, porque yo no te hice nada.
-Seguí, eh, seguí..
-No, no sigo. Yo a vos no te sigo.
Agarré mi bolso, salí corriendo y dejé algunas lágrimas en el suelo. Me llevé las demás conmigo..



No hay comentarios:
Publicar un comentario