miércoles, 8 de julio de 2009

Capítulo 32: Stop.

Sin preguntarlo, estiró un brazo y me lo puso sobre el hombro. Y a mí, sin previo aviso, se me cayó una lágrima. Me la sequé rápida y disimuladamente, pero él se dio cuenta..

-Listen, you don’t have to cry. (Escuchá, no tenés que llorar.) –me dijo, confundido.

-I know, I’m sorry, Is just that.. (Ya sé, perdoname, es que..) –traté de decir todo pero me corté.

-What? (Qué?) –preguntó con su cara de indiferencia, aun abrazándome con un brazo.

-There’s.. a million things that I’d like to say, to do. I don’t know, I just can’t. (Hay.. un millón de cosas que quiero decir, hacer. No sé, no puedo.) –le respondí ligeramente y mirándolo a los ojos. Era un momento tan lindo. El ascensor todavía seguia en Stop y se escuchaba que la gente lo necesitaba. Liam no les hacía caso, como siempre. Me miraba. Me miraba buscando una respuesta más. Esperando que le dijera algo. Contuve su mirada por un minuto, y luego bajé la cabeza avergonzada. Estábamos muy cerca, y me acordé de las tantas cosas que les dije a mis amigas que si lo llegaba a conocer le haría. Me parecían todas absurdas, ridículas y fantasiosas. Aunque lo tenía tan cerca, todo era tan imposible. Me quedé con la cabeza baja por unos segundos, hasta que él me levantó la cara con un solo dedo, desde la pera. Me la subió tanto como él la tiene en los shows y desde ahí me miró.

-You can say whatever you want. (Podés decir lo que quieras.) –me dijo en secreto. Respiré hondo, cerré los ojos por unos segundos, y los abrí devuelta. A todo esto, él no se reía ni nada, seguía serio, atento. Lo miré a sus ojazos azules, mientras mis palabras salían lentamente..

-Liam, I.. what I feel for you is.. that.. I love you, as much as I can do it. (Liam, Yo.. lo que siento por vos es.. que.. te amo, tanto como puedo hacerlo.) –apreté los ojos, esperando una risa gigante.

Pero no, no se reía. No se escuchaba nada. Ni siquiera un ah. Me extrañó y decidí abrir los ojos. Tenía su cara a centímetros de la mía. Era como si me estuviese examinando la piel, como si fuera mi dentista. Me sentía incómoda, pero felíz. Él seguía en su estado de observación. No me sacaba los ojos de encima. Quería poder dar un paso y que quizás cualquier cosa pasara, pero.. él lo dio. Me empujó contra la pared del ascensor y empujó su boca hacia la mía. No lo podía creer. Me sentía rara, pero genial a la vez. Me confundía todo tanto. Me perdía, pensaba en cosas sin sentido, menos en lo que pasaba. Él me despeinaba mientras yo estaba en un estado de shock total, y en un momento, el ascensor volvió a funcionar. Liam no le prestaba atención, pero yo me alarmé enseguida y me alejé de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario